viernes, 14 de junio de 2013


Localización y redistribución 
de la población  de América Latina. 



La localización de la población está determinada por un conjuntos de factores. De manera directa, la dinámica demográfica de las subdivisiones de un territorio determina la magnitud de la ocupación,o se, que cantidad de población hay en cada uno de elos (suponiendo constantes los limites formales de las subdivisiones ). También determina su tendencia en el tiempo —es decir, con qué velocidad se expande o contrae su población— y define los perfiles demográficos, en particular la estructura según edad y sexo, a tras del territorio, un antecedente clave para las políticas públicas, la asignación de recursos y las decisiones de los agentes económicos. Pero la dinámica demográfica no es el determinante en última instancia del patrón de asentamiento de la población en el territorio. Este último es configurado por una constelación de fuerzas socioeconómicas, ecológicas, tecnológicas, culturales y políticas, cuya actuación no es forzosamente coordinada. G Grosso modo, estas fuerzas son:
a) El atractivo de las diversas áreas para su ocupación, que depende de muchos atributos. Esta gama se extiende casi indefinidamente; algunos sobresalen, y ello permite su clasificación: i) económicos: posibilidades de ganarse la vida; explotación de recursos naturales; presencia de consumidores, abastecedores, mano de obra y ; presencia de consumidores, abastecedores, mano de obra y potenciales aliados o contrapartes para empresas y personas; ii) educativos: oferta de matrículas, de opciones de formación y capacitación; iii) calidad de vida: disponibilidad de espacio, existencia de servicios básicos y equipamiento, paisaje y ambiente grato; iv) seguridad ciudadana: ausencia o bajos índices de criminalidad, resguardo público o privado, privacidad; v) políticos: gobierno nacional honesto, confiable, emprendedor, preocupado por las libertades y derechos ciudadanos; vi) sociocomunitarios: comunidad residente integradora, confiable, visible, pujante, dinámica, etc.
La conectividad, que depende del emplazamiento de las localidades y de sus vías y medios de transporte y de comunicación, también desempeña un papel importante en el atractivo de los asentamientos. Desde un punto de vista económico, la conectividad se mide en costos de traslado  O de comunicación . Pero los costos asociados a la conectividad no son solo económicos; trasladarse a un lugar habitualmente no significa insertarse "en igualdad de condiciones" con los nativos, pues hay fricciones socioculturales asociadas a la incorporación a un medio nuevo. Las restricciones administrativas pueden obstaculizar la conectividad. Los atributos que conforman el atractivo de una localidad no están forzosamente correlacionados y. tampoco se evalúan con una misma escala de preferencias por parte de los actores, sean estos individuos, hogares, empresas o comunidades. Adicionalmente , los atractivos, ventajas o beneficios que ofrece un determinado lugar tienen como contrapartida costos y el más evidente es el que recae directamente sobre los agentes a través del sistema de precios (por ejemplo, el valor del suelo); sin embargo, también hay otros costos directos para los actores; por ejemplo, los de salud derivados de la contaminación; los de seguridad implícitos en los eventos criminales o las medidas de resguardo pagadas; los de tiempo, que derivan de una distancia considerable entre residencia y trabajo. Un asunto destacable es que al menos una parte de los costos de la localización pueden ser socializados, ya sea con el uso de bienes públicos o por externalidades. El atractivo puede mirarse desde un ángulo distinto: el de rechazo o expulsión, contrapunto que no es novedoso, pues ha sido base de la mayor parte de las teorías elaboradas para examinar la migración (cotejo entre factores pull y push), así como para comprender el éxodo rural y la explosión urbana en las regiones de bajo nivel de desarrollo y dependientes, en particular América Latina y el Caribe (Stren, 1995; CEPAL; 1989; Villa, 1980; Castell, 1977). No se trata sólo de que a cada “factor de atracción”de una localidad le corresponda un “factor de rechazo” simétrico en otra localidad. También atañe a la existencia de procesos de desestructuración y/o crisis que expulsan población sin la contrapartida de algún ámbito que obtenga dividendos de tal crisis o esté en auge por dinámica propia. Un ejemplo son los desastres ambientales (que se consideran más adelante), shocks económicos locales (por ejemplo por una caída en el precio del principal producto regional) y crisis políticas (en particular cuando hay una dimensión militar que fuerza el desplazamiento) que hace que la gente huya sólo para sobrevivir.
b)  La habitabilidad de los diferentes territorios, que forma parte del atractivo de los lugares; sin embargo, su carácter más “natural” hace recomendable su consideración por separado. La noción de habitabilidad se refiere a los rasgos físicos, geomorfológicos y ecológicos del lugar que facilitan la localización de población. Su importancia se reduce con el avance tecnológico e institucional, pues aquel amplía el dominio humano sobre las condiciones externas, logrando que sitios inhóspitos, en principio, devengan hasta amistosos. El emplazamiento por su relación con el clima y con la disponibilidad de recursos básicos (tierra fértil, agua) sigue siendo un factor que actúa como incentivo o restricción para la localización de la población. Un elemento central de la habitabilidad son las amenazas (inclemencias o catástrofes) ambientales.
c) La historia, que se expresa en la preexistencia, para cada generación, de un patrón de distribución territorial, cuyas raíces y fuerzas estructurantes son lejanas en el tiempo. Este patrón tiene gran inercia por su envergadura física, financiera y humana, por los intereses que involucra y por las prácticas e instituciones generadas a su alero. Es frecuente que los procesos de retroalimentación circular lleven a escenarios de ocupación territorial complicados, costosos e incluso insostenibles, pero su reversión total resulta virtualmente imposible a causa del costo de perder la inversión acumulada y, en ocasiones, por falta de otras opciones de localización. (Fujita, Krugmasn y Venables, 2000, p.7). La historia siempre gravita sobre la actualidad ya sea creativamente mediante conceptos como el de path dependence4 o analíticamente con la consideración de los efectos rezagados en las series temporales. Sin embargo, en el caso de la DEP no sólo hay efectos que se extienden en el tiempo; también ocurre que no hay posibilidad de reversibilidad en el corto y mediano plazo (o sus costos son altísimos), lo que es una restricción seria en términos de política.
d) La política, tanto en sus diseños e intervenciones públicas que explícitamente buscan favorecer o penalizar algunas zonas mediante señales de distinta naturaleza, como en su dimensión de disposiciones normativas que imponen límites para los traslados de población entre lugares o, por el contrario, establecen el traslado de individuos, hogares y hasta comunidades enteras. Aquí también están las políticas sin propósitos explícitos en cuanto a localización de población en el territorio pero que generan incentivos o estímulos para la redistribución de la población. Todas estas fuerzas —atractivos, conectividad, habitabilidad, historia, política— actúan en contextos socioeconómicos, culturales e ideológicos que les dan sentido o, al menos, les definen márgenes de posibilidad. Esos contextos están dados por las modalidades productivas y la división internacional del trabajo, los avances tecnológicos, la institucionalidad, y los estilos de vida. Los primeros tienden a definir las restricciones y los incentivos más generales para la localización de la población. Una economía agrícola poco tecnificada difícilmente producirá un excedente suficiente para sustentar un elevado porcentaje urbano y, en general, alentará un asentamiento disperso de la población; en cambio la producción industrial está naturalmente asociada a rendimientos crecientes y economías (finitas) de aglomeración que estimulan la concentración de la población.



Informe de CEPAL.
Distribución territorial  de la población de América Latina y el Caribe: tendencias,interpretaciones y desafíos para las políticas públicas 




Mapas de distribución de la población:


América Latina





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