martes, 18 de junio de 2013

Crisis del agua
 un problema de gobernabilidad, según el segundo Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo.


El mundo dispone de gran abundancia de agua dulce, aunque está desigualmente repartida. No obstante, su gestión deficiente, la escasez de recursos y los cambios medioambientales hacen que uno de cada cinco habitantes del planeta no tenga acceso al agua potable y que 40% de la población mundial no disponga de sistemas básicos de saneamiento, según el segundo Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo.Este informe trienal, que contiene la evaluación más completa de los recursos de agua dulce efectuada hasta la hecha, se presentó a la prensa hoy en México D.F., en vísperas del cuarto Foro Mundial del Agua, que tendrá lugar del 16 al 22 de marzo en esta capital. La segunda edición del informe, titulada “El agua, una responsabilidad compartida” se centra en la importancia que reviste el buen gobierno para administrar los recursos hídricos mundiales y hacer frente al problema de la pobreza.
Según el informe, son los sistemas de gobierno y administración “los que determinan quién obtiene una determinada clase de agua, cuándo y de qué manera, y deciden quién tiene derecho al acceso al agua y servicios conexos”. Esos sistemas no se limitan únicamente a los “gobiernos” propiamente dichos, sino que incluyen a los poderes públicos locales, al sector privado y a la sociedad civil. Además, abarcan una amplia serie de cuestiones estrechamente relacionadas con el agua, desde la salud y la seguridad alimentaria hasta el desarrollo económico, pasando por la explotación del suelo y la conservación de los ecosistemas naturales de los que dependen nuestros recursos hídricos.

El Informe subraya lo siguiente:

• Pese a los progresos importantes y constantes realizados y a la circunstancia de que “a nivel mundial el agua dulce abunda”, todavía hay 1.100 millones de personas en nuestro planeta que siguen privadas de acceso a un abastecimiento de agua potable adecuado y se cifra en unos 2.600 millones el número de las que carecen de instalaciones de saneamiento básicas. Todas ellas se cuentan entre los habitantes más pobres del mundo y más de la mitad viven en China y la India. Al ritmo al que se progresa actualmente, algunas regiones como el África Subsahariana no alcanzarán la meta fijada en los Objetivos de Desarrollo para el Milenio de las Naciones Unidas (ODM) de reducir a la mitad, de aquí a 2015, el número de personas que no tienen acceso permanente a agua potable salubre. La otra meta de los ODM de reducir a la mitad –también para 2015– el número de habitantes del planeta privados de instalaciones de saneamiento básicas tampoco se alcanzará si persiste la tendencia actual. Según el Informe, la actual situación se debe en gran medida a “la gestión deficiente, la corrupción, la falta de instituciones adecuadas, la inercia burocrática, el déficit de nuevas inversiones en la creación de capacidades humanas y la escasez de infraestructuras físicas”. 

• La mala calidad del agua es una de las principales causas de las malas condiciones de vida y de los problemas de salud en el mundo. En 2002, las enfermedades diarreicas y el paludismo acabaron con la vida de 3.100.000 seres humanos aproximadamente. 90% de los fallecidos eran niños menores de cinco años. Se ha estimado que cada año se podría salvar la vida de 1.600.000 personas, si se les ofreciera la posibilidad de acceder a abastecimientos de agua potable e instalaciones sanitarias e higiénicas.

• La calidad del agua está disminuyendo en muchas regiones del mundo. Las cifras muestran que se está deteriorando rápidamente la diversidad de los ecosistemas y las especies vegetales y animales de agua dulce, con frecuencia a un ritmo más acelerado que en el caso de los ecosistemas terrestres y marinos. El informe destaca que, para funcionar como es debido, el ciclo hidrológico del que depende nuestra vida necesita un medio ambiente saludable.

• 90% de los desastres naturales son fenómenos que guardan relación con el agua, y su número y frecuencia van en aumento. Muchos de ellos son consecuencia de una explotación inadecuada del suelo. Un ejemplo penoso de esto es la dramática sequía que afecta cada vez más al África Oriental, una región en la que se han talado masivamente bosques para producir carbón y leña para combustible. En el Informe se menciona también el caso del lago Chad, en África. El volumen de sus aguas ha disminuido en 90% desde el decenio de 1960, sobre todo a causa del pastoreo excesivo, la deforestación y la realización de vastos proyectos de regadío incompatibles con el medio ambiente. Dos de cada cinco habitantes de la Tierra viven actualmente en zonas vulnerables a las inundaciones y la elevación del nivel del mar. Entre los países que más riesgos corren a este respecto, cabe mencionar Bangladesh, China, Filipinas, la India, Pakistán, los Países Bajos y los Estados Unidos de América, así como toda una serie de pequeños Estados insulares en desarrollo. En el informe se pone también de relieve que las mutaciones en los perfiles climáticos contribuirán a agravar la situación.

• En 2030, la población mundial necesitará 55% más de alimentos para poder subsistir. Esto va a traducirse en un incremento de la demanda de agua para regadíos, que ya representa 70% aproximadamente de todo el agua dulce destinada al consumo humano. Pese a que la producción de alimentos aumentó considerablemente en los últimos cincuenta años, 13% de la población mundial –esto es, unos 850 millones de personas concentradas sobre todo las en zonas rurales– sigue hambrienta.

• En 2007 la mitad de la humanidad vivirá en ciudades y metrópolis. En 2030, esa proporción alcanzará los dos tercios, lo cual provocará un aumento espectacular de la demanda de agua en las zonas urbanas. Se estima que unos 2.000 millones de los habitantes de éstas vivirán en asentamientos ocupados ilegalmente y barriadas miserables. Esta categoría de la población urbana es la que más sufre las consecuencias de la falta de agua limpia e instalaciones de saneamiento.

• Más de 2.000 millones de habitantes de países en desarrollo no tienen acceso a formas de energía fiables. El agua es un elemento esencial para la producción de energía, que a su vez es un factor vital del desarrollo económico. Europa utiliza 75% de su potencial de energía hidráulica, mientras que África sólo ha logrado explotar 7% del suyo y el resultado es que 60% de la población de este continente se ve privada de electricidad.

• En muchos lugares del mundo se despilfarra un porcentaje colosal de agua –entre 30% y 40%, según algunas estimaciones–, debido a escapes de tuberías, pérdidas en canalizaciones y empalmes ilegales.

• Aunque no se dispone de cifras exactas, se estima que la corrupción política cuesta al sector del agua muchos millones de dólares cada año y socava los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, lo cual redunda en perjuicio de los más pobres sobre todo. En el informe se cita como ejemplo una encuesta efectuada en la India, según la cual en el semestre anterior a su realización 41% de los encuestados había recurrido en más de una ocasión a sobornos de menor cuantía para falsificar el volumen de consumo registrado en los contadores, 30% había abonado sumas para acelerar la realización de reparaciones y 12% había pagado por conseguir la instalación de agua corriente y el empalme con el alcantarillado.

Conscientes de la importancia vital que tienen los recursos en agua dulce para la seguridad y el desarrollo humanos, los Estados Miembros de las Naciones Unidas adoptaron en la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Johannesburgo en 2002, un Plan de Aplicación en el que se hacía un llamamiento a todas las naciones para que, a más tardar en 2005, elaborasen planes destinados a la gestión integrada de los recursos hídricos y su explotación eficiente. En el informe se señala que hasta la fecha sólo 12% de los países del mundo han ultimado la elaboración de esos planes, si bien hay muchos más que han comenzado a prepararlos.

Además, los recursos financieros destinados al agua se están estancando también. Según el informe, en los últimos años el promedio del total de la Asistencia Oficial al Desarrollo (ODA) destinada al sector del agua osciló en torno a 3.000 millones de dólares anuales, a los que vinieron a añadirse 1.500 millones suplementarios en forma de préstamos sin condiciones favorables, que fueron suministrados por el Banco Mundial principalmente. No obstante, sólo una proporción muy reducida de ese dinero (12%) redunda en beneficio de los más necesitados, y tan sólo 10% se destina a financiar la elaboración de políticas, planes y programas relativos al agua.

A esto viene a añadirse la disminución de las inversiones privadas en los servicios de abastecimiento y saneamiento de aguas. Se estima que en el decenio de 1990 la inversión del sector privado en esos servicios alcanzó la suma de 25.000 millones de dólares en los países en desarrollo, principalmente en los de América Latina y Asia. Sin embargo, muchas grandes empresas multinacionales del sector del agua han empezado a retirarse de las naciones en desarrollo o a reducir la envergadura de sus actividades en ellas debido a los elevados riesgos políticos y financieros existentes.

Aunque con frecuencia la actuación del sector privado no ha respondido a las expectativas de los países donantes y los gobiernos de las naciones en desarrollo, el informe hace hincapié en que “se cometería un error” descartándolo. En efecto, el informe estima que los “gobiernos sometidos a restricciones presupuestarias y dotados de reglamentaciones endebles difícilmente pueden constituir una alternativa para solucionar el problema planteado por la gestión deficiente de los recursos hídricos y la inadecuación del suministro de servicios que exigen el uso del agua”.

El consumo de agua se multiplicó por seis en el siglo XX, mientras que la población mundial se ha triplicado. En el informe se dice que nuestra capacidad para satisfacer el aumento incesante de la demanda mundial dependerá del buen gobierno y de la calidad de la gestión de los recursos hídricos disponibles.

“El buen gobierno no sólo es esencial para administrar nuestros suministros de agua potable que cada vez dan menos de sí, sino que además es imprescindible para hacer frente al problema de la pobreza”, declaró el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, antes de añadir que “si bien no existe una guía precisa para un factor tan complejo y dinámico como el buen gobierno lo que sí sabemos es que éste exige la existencia de instituciones apropiadas en el plano nacional, regional y local, de marcos jurídicos sólidos y eficientes, y de recursos humanos y financieros suficientes”. En el informe se asegura que el buen gobierno exige el reconocimiento de “las libertades fundamentales, como las de expresión y asociación” y se subraya que “si los ciudadanos no tienen acceso a una información básica sobre los aspectos cuantitativos y cualitativos de los recursos hídricos, esto merma seriamente sus posibilidades de atajar la realización de proyectos en materia de recursos hídricos que sean desatinados con respecto al medio ambiente, y también su derecho a pedir cuentas a los organismos gubernamentales pertinentes.”

El Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo es fruto de la labor conjunta de 24 organismos y entidades del sistema de las Naciones Unidas* que participan en la gestión de los recursos hídricos. Lo edita, en nombre de todo ellos, el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP) que tiene instalada su secretaría en la UNESCO y se centra prioritariamente en los recursos de agua dulce. Cada uno de los quince capítulos del informe ha sido elaborado por varios de los organismos participantes y presenta un análisis minucioso de la situación en todas las regiones del mundo. Ese análisis va respaldado con los últimos datos disponibles, mapas, gráficos, diecisiete estudios de casos y múltiples ejemplos de prácticas idóneas o incorrectas en la gestión de los recursos hídricos.

El informe “El agua, una responsabilidad compartida” será presentado oficialmente el 22 de marzo por el Director General de UNESCO, en nombre de las Naciones Unidas, durante la jornada de clausura del cuarto Foro Mundial del Agua que coincidirá con la celebración del Día Mundial del Agua.

Porcentaje de la población total con acceso al agua potable























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