viernes, 21 de junio de 2013



América Latina : problemas y desafíos del financiamiento de la infraestructura.



La mayoría de los países de América Latina ha mejorado la cobertura y la calidad de sus servicios de infraestructura física y de redes en los últimos 25 años con la llegada de nuevas técnica de producción , tecnología y modalidades de organización empresarial tras la privatización de monopolios estatales y la apertura al mercado del sector.
A pesar de ello, la cobertura y la calidad de esos servicios son hoy insuficientes. La deficiencias en las redes de carretera y telecomunicaciones elevan significativamente los costos de transporte y logísticos en general, afectado la competitividad de las empresas, las industrias y las economías en su conjunto.
En el mejor de los casos, las tasas de inversión que hoy predominan en la región alcanzan solo para la conservación de la infraestructura existente.
Entre 1980 y 2006 , el promedio anual de inversión publica y privada en infraestructura en las principales economías de la región bajo de 3,7% a 1,5% del PBI, un declive especialmente notorio en energía y transporte terrestre.
El gasto publico en infraestructura entre 1988 y 1998 se redujo de 3% a 1,8% del PBI y datos recientes confirman la tendencia a la baja: en periodo 2002-2006 , el promedio anual de la inversión publica en infraestructura fue a apenas 0,6% del PBI.


Inversión privada


La inversión privada no ha compensado la baja en la inversión publica en infraestructura ni se ha transformado en el soporte financiero para el desarrollo del sector. los montos de inversión privada en la ultimas dos décadas reflejan mas el traspaso de activos a través de adquisiciones y concesiones y menos la formación de capital fijo.
Aunque el 131% de aumento en la inversión privada de infraestructura entre 1980 y 2001 pareciera indicar una alta participación de capital privado en el desarrollo del sector, ese incremento fue equivalente a solo 0,8 puntos porcentuales del PBI, muy inferior a la disminución de la inversión publica en ese periodo ( -2,27 puntos porcentuales).
La relevancia de la inversión privada en finaciamiento de la infraestructura tampoco fue significativa en el periodo 2002-2006, presentando apenas 0,9 % de PBI promedio de las principales economías de la región






























Autor :Patricio Rozas 
Resumen del artículo publicado en Revista CEPAL N° 101, Agosto 2010


Imaginarios urbanos, espacio público y ciudad en América Latina

Florencia Quesada Avendaño


Se hace una caracterización general de las ciudades latinoamericanas contemporáneas, de sus principales problemas tales como: crecimiento de la población, segregación, pobreza, economía informal, la transformación del espacio público y el abandono del viejo centro histórico, la conformación de múltiples focos de desarrollo y crecimiento, y los nuevos usos y formas del espacio público y privado. 

Algunas cifras

Según un informe de las Naciones Unidas sobre las aglomeraciones urbanas realizado en el 2003, de las 24 megaciudades del mundo (con más de 8 millones de habitantes), cuatro se encuentran en América Latina: Ciudad de México (18,7 millones, la segunda ciudad más grande del mundo), São Paulo (17,9 millones), Buenos Aires (13 millones) y Río de Janeiro (11,2 millones). Lima, con 7,9 millones pronto formara parte de estas cifras oficiales que la colocarán entre las megaciudades latinoamericanas.
Con respecto a la distribución geográfica de la población pobre, casi la mitad se concentra en tan solo dos países: Brasil (30%) y México (17%). En Colombia y en el Istmo Centroamericano la población pobre en el año 2002 representó alrededor de un 10% del total regional.(3) En ese mismo informe de la CEPAL se señaló, que uno de los rasgos más sobresalientes de la situación social de América Latina es la marcada desigual distribución del ingreso que prevalece en la mayoría de los países, con la consiguiente polarización y segregación social. Los grupos más ricos reciben en promedio el 36,1% del ingreso de los hogares, aunque en países como Brasil, ese porcentaje supera el 45%.



Las ciudades latinoamericanas

La descripción general de algunas cifras y porcentajes del panorama urbano en América Latina y el Caribe, permite contextualizar y comprender de forma sintética el complejo panorama que caracteriza a las ciudades latinoamericanas en la actualidad. Me refiero al crecimiento urbano sin control —producto de la migración interna, tanto de zonas rurales, de otras ciudades y de países limítrofes— que ha provocado la formación de las megaciudades y grandes aglomeraciones, la extensión de los cinturones de miseria en las periferias urbanas, la continua segregación de la población en ghettos y residenciales exclusivos, la transformación del espacio público y la perdida de significación de los lugares públicos tradicionales como las plazas o parques centrales y del creciente aumento de las desigualdades. Los altos niveles de contaminación del aire y de los ríos, el colapso de algunos servicios públicos, la insuficiencia de recursos de las municipalidades para hacer frente a las necesidades de la población, el precario transporte público y el congestionamiento del tráfico urbano, se suman a esta lista de problemas urbanos que son el pan de cada día de las ciudades latinoamericanas. La fusión de todos estos factores, han provocado el deterioro de las condiciones de vida en general de los habitantes en las urbes, especialmente para los sectores pobres y de extrema pobreza que cada día son más numerosos en la ciudad.
La ciudad ilegal, con un mosaico de nombres diferentes de acuerdo con cada país latinoamericano (callampas en Chile, pueblos jóvenes en Perú, favelas en Brasil, villas miseria en Argentina, vecindades o colonias populares en México, tugurios en Costa Rica, ranchos en Venezuela y Guatemala), ha transformado la estructura y el paisaje de las ciudades latinoamericanas. Estos asentamientos se localizan en los sitios menos favorecidos de la ciudad, generalmente en las laderas de las montañas o en los cauces de los ríos y están propensos a inundaciones y deslizamientos que ponen en riesgo la vida de sus pobladores. Si los asentamientos no son intervenidos por las autoridades, con el tiempo se convierten en permanentes y se comienzan a instalar algunos servicios públicos. En Lima y en sus desérticos suburbios hoy viven más de 2 millones de personas en los denominados irónicamente “pueblos jóvenes”. El ejemplo emblemático de la consolidación de un asentamiento ilegal y de su exitosa organización comunal es la Villa El Salvador en Lima, pero, la mayoría de estos asentamientos en medio del desierto, no cuentan con los mínimos servicios como agua potable.



El aumento de la economía o sector informal en las ciudades latinoamericanas es otro de los muchos problemas que aquejan por igual a las urbes en la región. Este sector informal, representado de manera más visible por los miles de vendedores ambulantes, está presente en las calles y aceras a lo largo y ancho del continente y plantea serios problemas de índoles social y económico. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, el empleo urbano informal aumentó entre 1990 y 2003 del 43% al 46% en toda la región. La proporción de hombres empleados en la economía informal urbana también aumentó en la última década del 39,5% al 44% y afectó más a las mujeres, cuyo porcentaje se incrementó del 47,5% al 50%. En países como Perú, Bolivia y Ecuador y varios países centroamericanos este sector informal representa más del 60% de la PEA.



El centro histórico y/o el casco antiguo de la ciudad, expresión de la traza fundacional propuesta por los colonizadores españoles, la retícula ajedrezada que constituía hasta alrededor de 1950 el corazón de las ciudades latinoamericanas, ha tenido un proceso de clara decadencia y degradación y una disminución de sus habitantes. El incremento de la contaminación, el tráfico y el fuerte congestionamiento en esas áreas centrales no estimula tampoco la inversión pública o privada. Los antiguos centros históricos, por ejemplo en el caso de las capitales centroamericanas, han sido tomados por los vendedores ambulantes que proliferan en sus estrechas aceras y calles y los comercios de baratijas “made in China” ahora colman los viejos almacenes comerciales. Muchos de estos edificios permanecen abandonados y en un continuo deterioro. La ausencia de recursos locales y la falta de interés para fomentar la inversión, no presentan un futuro muy alentador y existen pocas perspectivas a corto plazo para la transformación y renovación de los distritos centrales.
El proceso de deterioro se ha revertido en algunos casos a partir de la década de 1990, como en Lima, Quito, Bogotá y la Ciudad de México, que han llevado a cabo proyectos de restauración de sus antiguos centros históricos. Las que en otro tiempo fueran congestionadas calles y aceras llenas de ventas ambulantes, han sido literalmente limpiadas y los vendedores relocalizados a otros puntos de la ciudad, el patrimonio arquitectónico ha sido restaurado y se han creado bulevares peatonales y otros servicios que intentan recrear o emular a las ciudades de inicios del siglo XX. Casi como un modelo repetitivo, se vuelven a instalar faroles, bancas y todo tipo de infraestructura de inicios del siglo pasado, para emular ese glorioso pasado urbano que se ha idealizado. En algunas ciudades se impulsan proyectos de repoblamiento del antiguo centro. Por ejemplo, en San José, la Municipalidad como parte del Plan Director Urbano, ha propuesto la reutilización de los viejos comercios, y la remodelación de sus estructuras para convertirlos en edificios de apartamentos mixtos. Con esas medidas, se intenta dar vida y nuevos usos y funciones al centro tradicional “abandonado” por los sectores medios y altos; pero estos son apenas proyectos que la mayoría se quedan en el papel.
Al mismo tiempo, la segregación residencial sigue en incremento y se ha acentuado el proceso con una creciente polarización del espacio urbano. Con los crecientes niveles de delincuencia, secuestros, y otros crímenes, el enclaustramiento de las familias ricas en zonas protegidas, es la norma. El modelo de condominio de lujo con sistemas de seguridad privados se ha extendido en las ciudades de América Latina de forma generalizada. Las clases medias, que cada vez son menos numerosas, también han adoptado un sistema similar de vivienda en condominios o multifamiliares, con organización barrial. El acceso a estas antiguas vías públicas, ahora es privado, y el paso es regulado por los vecinos y los nuevos sistemas privados de seguridad mantenidos por los vecinos. Lo que también ha producido cambios sustanciales en el uso de las vías públicas, ahora convertidas en privadas.
En suma, la segregación espacial y el abandono del centro tradicional, plantea una transformación importante en los usos tradicionales del espacio público en la ciudad latinoamericana. No sólo las elites se segregan cada día más, sino también otros grupos sociales medios y populares siguen un patrón similar por razones de seguridad. Estos factores unidos al crecimiento en la periferia y diversificación de servicios, da como resultado que ya no exista un solo centro, sino múltiples centros dispersos. Las megaciudades latinoamericanas y otras capitales de “menor tamaño” son hoy día policéntricas, con diversos polos de desarrollo. A pesar de que en algunas de ellas todavía existe un centro simbólico, en la mayoría de las ciudades ya no es posible definir cuál es su centro. Las megaciudades y grandes aglomeraciones urbanas latinoamericanas se extienden como una gran mancha que se pierde en el horizonte, cuyos habitantes difícilmente llegan a conocer en su totalidad, y mucho menos a transitar o a imaginar en conjunto.

La ciudad: las formas de vivirla, de imaginarla y de ¿compartirla?

La población urbana adopta diferentes estrategias y formas de vivir la ciudad de acuerdo con sus condiciones económicas y socio-culturales, cada habitante tiene formas diferentes de pensar e imaginar la ciudad, y adoptan prácticas territoriales particulares.Según García Canclini, la ciudad “se concibe tanto como un lugar para vivir, como un espacio imaginado”. Y las representaciones simbólicas o imaginarios urbanos permiten entender como el ciudadano percibe y usa la ciudad y como elaboran de manera colectiva ciertas maneras de entender la ciudad subjetiva, la ciudad imaginada, que termina guiando con más fuerza los usos y los afectos que la ciudad “real”.
La creación de las megaciudades en el caso de México, Brasil, Argentina y Perú, entre otras al igual que la formación de grandes aglomeraciones urbanas latinoamericanas, han modificado significativamente los usos, formas de vivir, pensar e imaginar a la ciudad. Gustavo Remedi argumenta, que como parte del proceso de transformación urbano de las últimas décadas, en las ciudades latinoamericanas se ha dado una transformación del modelo cultural. Remedi se refiere a cuatro fenómenos espaciales que han sido determinantes: “la emergencia de ‘zonas’ y ‘locales’ especializados para el paseo y el consumo, ‘la casa mundo’, ‘el barrio-mundo’ y el aumento de la importancia de los espacios públicos y virtuales (teléfono, radio, internet, video)”.
La percepción y determinación que una zona de la ciudad es la más peligrosa, es la que incide en la decisión de transitar, habitar, o invertir en ella, no siempre basada en hechos y datos reales, sino muchas veces definida por la percepción que tenemos de esa zona específica de la ciudad y de ese “mapa mental” que nos hemos formado de ella. Algunos sectores, son considerados por ciertos grupos sociales como “peligrosos” por esas zonas violentas e inseguras nunca se transita. Para las elites urbanas, que se han recluido en sus “burbujas” y mundos exclusivos de condominios cerrados, clubes, escuelas, centros comerciales; el antiguo centro ha perdido sentido y valor. Ahora es un espacio “vacío”, según su nueva reconceptualización de la ciudad, ya no vale la pena frecuentarlo. Estos centros tradicionales, simbolizados por el parque o plaza central, que todavía conforman el centro histórico y son patrimonio arquitectónico en muchas ciudades latinoamericanas, han sido “tomados” especialmente por los sectores populares en la vida cotidiana, como lugar de trabajo y diversión, lo mismo que los nuevos inmigrantes que dan nuevos usos y funciones a ese espacio público.
Pero también, son las ciudades latinoamericanas —tanto las megaciudades como aglomeraciones medianas y de menor tamaño— los espacios donde convergen siglos de historia, y se superponen y entremezclan de muy variadas formas diferentes momentos históricos. Las ciudades latinoamericanas, son más que grandes cifras de pobreza, violencia y desigualdad social. Son también mestizas e híbridas, con una gran complejidad multicultural. Dentro del caos, también se generan formas creativas para enfrentar los problemas y se crean expresiones culturales originales que reflejan y representan ese mestizaje y confluencia de procesos



Creciente desigualdad de ingresos eleva segregación por barrios en Estados Unido

La tasa de personas de bajos ingresos que viven en barrios pobres creció, al igual que la de adinerados en zonas ricas.


La creciente desigualdad de ingresos experimentada por EE.UU. en las últimas tres décadas ha traído como consecuencia el aumento de la segregación residencial en las principales ciudades del país. Así lo reveló un estudio realizado por el Pew Research Center, el cual muestra que las personas de bajos ingresos hoy viven con mayor frecuencia en los barrios pobres, de la misma forma que ha crecido la tasa de personas de altos ingresos que residen en los barrios ricos. En tanto, las zonas habitadas por la clase media o por personas de ingresos mixtos, que aún siguen siendo predominantes, se han reducido desde 1980.

“El país cada vez más se clasifica por áreas donde las personas están rodeadas por más gente de su propio tipo, si se quiere”, explicó a The Washington Post Paul Taylor, director del Pew Research Center y coautor del informe. Basándose en cifras del censo en 27 de las 30 mayores ciudades de EE.UU., el estudio encontró que el 28% de los hogares pobres en 2010 (con ingresos de menos de US$ 34.000 al año) estaban ubicados en un área de bajos ingresos, frente al 23% en 1980, mientras que el 18% de las familias con altos ingresos (sobre US$ 104.000 anuales) se encontraban en un barrio predominantemente de ricos, frente al 9% hace 30 años.

Estos incrementos, según el estudio, están relacionados con el aumento a largo plazo de la desigualdad de ingresos. Según la Oficina del Censo de EE.UU., la desigualdad de ingresos basada en el Indice de Gini ha aumentado en un 16% en las últimas tres décadas, desde 0,404 en 1980, a 0,469 en 2011. Esto ha derivado en una contracción en la participación de los barrios que son predominantemente de clase media o de renta mixta. Estos cayeron del 85% en 1980 al 76% en 2010. En cambio, ahora hay cada vez más barrios pobres (un 18% del total contra un 12% hace 30 años) y ricos (un 6% frente al 3% en 1980).

Entre las 10 ciudades más pobladas de EE.UU., Nueva York es la urbe donde la segregación de personas de bajos ingresos es más notable: un 41% de ellos vive en un barrio pobre. Con respecto a los altos ingresos, Houston y Dallas, ambas en Texas, se ubican en la parte superior de la tabla, con un 24% y 23%, respectivamente.

El estudio señala que las ciudades con alta segregación suelen ser las que en estos últimos 30 años han experimentado una afluencia masiva de población, como Houston, Dallas o Miami. “El desafío verdadero para el futuro de EE.UU. no es una división racial, sino la división de clases”, dijo al diario The Houston Chronicle Stephen Klineberg, sociólogo de la Universidad de Rice, quien hace 30 años estudia el fenómeno.


























LA TERCERA EDICION IMPRESA | VIERNES 03 DE AGOSTO DE 2012


La pobreza en América Latina




Escrito por  Félix Murillo


La lucha contra la pobreza es una acción prioritaria en América Latina. Todos los países miden los avances en la reducción de la pobreza. Las metodologías no son estrictamente semejantes. Sin embargo sí es posible hacer una comparación ya que se sustentan en la pobreza monetaria. La CEPAL en su informe de pobreza del 2012, muestra en términos globales, que la disminución de la pobreza ha sido poco significativa. En el 2011, la pobreza de América Latina fue de 29,4% y en el 2012 bajó a 28,8%, es decir, medio punto porcentual. En el Perú, los resultados han sido más positivos, ya que se pasó de 27,8% a 25,8%, una baja de 2 puntos porcentuales.
Un aspecto que es conveniente considerar, con información al año 2011, es que las mayores tasas de pobreza corresponden a Paraguay con 49,6%, Colombia con 34,2%, Ecuador con 32,4% y Venezuela con 29,5%. Por otro lado, las menores tasas de pobreza, son mostradas por Argentina con 5,7%, Uruguay con 6,7% y Chile con 11,0%. Con respecto a la pobreza extrema, lo que llaman indigencia, el promedio en el año 2012, a nivel de América Latina es de 11,4%. En el 2011 fue de 11,5%, lo que implica que prácticamente no ha habido una reducción de la pobreza extrema en la región.
En el Perú tampoco se ha presentado una reducción importante en la pobreza extrema, ya que se pasó de 6,3% en el 2011 a 6,0% en el 2012. Se estima que en América Latina hay 167 millones de pobres y 66 millones de indigentes. Estos datos deben sensibilizar a los gobernantes de la región.











POBLACIÓN Y DESARROLLO



Meta para el programa estratégico del programa de UNFPA 2008-2011: Reducción de la pobreza y desigualdades, mayor calidad de vida y desarrollo sustentable a través de la inclusión de las dinámicas de población y su participación en el diseño, implementación y evaluación de políticas y presupuestos públicos, promoviendo la integración de los objetivos de la CIPD para el alcance de los ODM.



Las dinámicas de la población -incluyendo las tasas de crecimiento, la estructura por edad, la fecundidad, la mortalidad y la migración, entre otros- influyen en el desarrollo económico, social y humano de los países y en la vida de las personas.
Las tendencias poblacionales son reflejo y resultado de las decisiones individuales y las acciones colectivas en la salud reproductiva, de la misma forma que el empoderamiento de las mujeres y jóvenes y el acceso a la salud sexual y reproductiva afectan directamente estas tendencias.
Para generar políticas sólidas que permitan atender las necesidades actuales y futuras de sus poblaciones, los gobiernos necesitan contar con información sobre la población y las herramientas para analizarla y utilizarla y compartirla, empoderando a la sociedad civil para participar en la reorientación de las políticas y el desarrollo hacia resultados con mejorías en la calidad de vida de las personas. UNFPA colabora con los gobiernos, organizaciones no gubernamentales y medio académico en el desarrollo de capacidades para la recolección, manejo e interpretación de evidencia que apoye el sustento, evaluación y difusión de sus programas y buenas prácticas.
El trabajo de UNFPA en temas de población es fundamental para las metas de la comunidad internacional encaminadas a erradicar la pobreza y las desigualdades, promover la salud materna, la salud sexual y reproductiva y la prevención del VIH-SIDA, el empoderamiento de mujeres, adolescentes y jóvenes y alcanzar el desarrollo sustentable. Las estrategias de la CIPD potencian el alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. 

Panorama general de la población de América Latina y el Caribe

La región de América Latina y el Caribe se conforma por 41 países en los que viven 570 millones de personas. Es rica en diversidad cultural, lingüística y biológica; se hablan más de 600 idiomas y posee las mayores reservas hídricas y de biomasa leñosa en la tierra, con 5 países entre los de mayor mega biodiversidad biológica. Los indígenas constituyen una porción relevante de su población. Se identifican más de 650 pueblos indígenas, concentrados principalmente en México, Bolivia y Guatemala, además de Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Chile y algunos países de América Central y el Caribe. En Bolivia la población indígena representa el 66% del total de la población y en Guatemala el 40%. La población afro-descendiente también es muy relevante en la región, por ejemplo, Brasil concentra la segunda mayor población afro-descendiente en el mundo, después de África.
La región se caracteriza por presentar grandes desigualdades. La esperanza de vida alcanza alrededor de los 70 años para gran parte de los países, pero fluctúa entre los 58 años en Haití y los 78 en Costa Rica. La mortalidad y la fecundidad se han reducido considerablemente en las últimas décadas, sin embargo, subsisten grupos como la población rural más dispersa, los pobres, los indígenas y los afrodescendientes, para quienes las tasas siguen siendo muy elevadas. En 2005, 39.8% de la población de la región vivía en la pobreza y 15.4% era extremadamente pobre o indigente.

Población, pobreza y desigualdades

En América Latina y el Caribe se presentan los mayores niveles de desigualdad socioeconómica del mundo. El 10% más rico percibe 48% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre sólo percibe 1.6%. Los diferentes ritmos de transición demográfica han dado como resultado estructuras poblacionales desiguales: los grupos con mejores condiciones socioeconómicas viven más y controlan su fecundidad, mientras que las personas pobres, indígenas y afrodescendientes, con menor nivel educativo y residentes en áreas rurales tienen más hijos y menor esperanza de vida.
En el ámbito reproductivo las desigualdades también son patentes. En Guatemala y Bolivia las mujeres indígenas y sin educación formal usan 40% menos los anticonceptivos modernos que las no pobres. El 30% de las adolescentes más pobres son madres en Colombia, Honduras, Bolivia y Perú, mientras que sólo lo son el 10% de las adolescentes de mayor nivel de ingresos. Casi 80% de las mujeres pobres dan a luz fuera de los servicios de salud en Bolivia, Guatemala y Haití y, por tanto, están más expuestas a no recibir la atención necesaria en caso de complicaciones.
Las políticas de promoción del desarrollo, reducción de la pobreza e inclusión social deben promover la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres y entre grupos sociales y étnico-raciales, combinar la promoción de mayores niveles de educación, empleo y protección social, e incorporar mecanismos para garantizar el acceso universal a la salud, incluidos los servicios e insumos de salud sexual y reproductiva.

Ronda de censos 2010

Para la formulación de políticas y programas de desarrollo exitosos en la reducción de la pobreza y el seguimiento del progreso a los ODM, se requieren datos poblacionales relevantes, confiables, oportunos, comparables y desglosados por niveles geográficos y características socio-demográficas. Los censos de población y vivienda son un instrumento ideal para la obtención de estos datos. Adquieren relevancia en todo tipo de contextos, incluyendo el planeamiento de ayuda humanitaria ante conflictos civiles o desastres naturales.
Los censos son claves tanto para los gobiernos como para los potenciales donantes. Sin embargo, mientras que la mayoría de los países desarrollados gozan de una riqueza estadística que puede sustituir los datos censales, muchos países de América Latina y el Caribe suelen carecer de registros administrativos desarrollados y de los datos longitudinales necesarios para monitorear tendencias. Hay países que no disponen del financiamiento, la capacidad técnica o la voluntad política requeridos para llevar a cabo un censo, pese a su gran trascendencia.



El UNFPA y sus socios regionales son fuertes defensores de los censos de población y consideran que deberían llevarse a cabo como mínimo una vez cada diez años. En este sentido, el UNFPA ha establecido la Ronda de Censos del 2010 como una prioridad ejecutiva y ha comenzado a movilizar apoyos políticos, técnicos y financieros. Si bien durante el 2009 no tendrá lugar ningún censo en la región, ya hay planificados 25 censos para el 2010, cinco para el 2011, seis para el 2012, y uno para el 2013.
En el marco de la Ronda de Censos del 2010, la Oficina Regional de Panamá (LACRO) y la Oficina Sub-regional de Kingston (LACSRO) trabajan bajo el Programa Regional 2008-2011 para desarrollar y fortalecer las capacidades censales en la región.

Envejecimiento

El envejecimiento poblacional es el aumento creciente de la proporción de personas mayores de 60 años, gracias al progresivo incremento de la esperanza de vida.
En los países más envejecidos de la región como Cuba, Uruguay, Chile y Argentina, es importante evaluar las políticas existentes para garantizar el bienestar y acceso a la salud de los adultos mayores, reducir la pobreza de este grupo y propiciar su empoderamiento. Los países que se encuentran en fases intermedias del envejecimiento demográfico tienen entre diez y veinte años para prepararse para este proceso. Para ello, es necesario desarrollar políticas adecuadas dirigidas a las generaciones jóvenes y adultas que serán el 30% de adultos mayores en Latinoamérica dentro de algunas décadas.
En la actualidad, la gran mayoría de los adultos mayores de la región no completaron la educación primaria y viven en zonas rurales. Las tasas de institucionalización en asilos son muy bajas y, frente a la pobreza y a las fallas de los mercados laborales y de los sistemas de seguridad social, las familias asumen un papel importante en el cuidado de muchos de ellos.

Migración

La migración internacional es impulsada por las desigualdades poblacionales y salariales. En los países en desarrollo, el numeroso grupo de personas en edad productiva sin respuesta a sus necesidades laborales y educativas migra a países más desarrollados cuya población está envejeciendo; ahí ocupan los puestos menos calificados por los que reciben sueldos hasta 5 veces más elevados que los que recibirían en sus países de origen.
Las personas mejor calificadas que emigran, pueden representar entre el 50 y más del 70% de los trabajadores más capacitados en sus países de origen, de forma que se desaprovechan las inversiones en educación y capacitación realizadas por los países más pobres.
Se estima que en Estados Unidos residen alrededor de 20 millones de latinoamericanos y caribeños; en España, 1 millón de inmigrantes predominantemente sudamericanos; en Canadá, 600 mil personas de la región; y grupos menores en el resto de Europa, Japón, Australia e Israel. En 2004, América Latina y el Caribe recibieron más de 17 mil millones de dólares de remesas ─correspondientes a casi el 1% del PIB total de la región─ concentradas en México, El Salvador, República Dominicana, Colombia, Ecuador, y Brasil. Las remesas representan alrededor de la mitad del ingreso de los hogares receptores y en 40% de ellos es la única entrada económica.
El número de mujeres ha incrementado en los flujos migratorios internacionales y dentro de la región. Los procesos migratorios las exponen a ellas y a los jóvenes a abusos, violencia y riesgos en la salud sexual y reproductiva. UNFPA está trabajando en la región para integrar programas de prevención y atención a la salud en general y la salud reproductiva, en las fronteras y en países emisores y receptores de mujeres y jóvenes migrantes.

Urbanización y pobreza

El 75% de las personas de América Latina y el Caribe vive en áreas urbanas. Se trata de la región en desarrollo más urbanizada del planeta, aunque marcada por la desigualdad. En Chile, Argentina y Uruguay el 85% de la población vive en zonas urbanas, mientras que en Haití, Guatemala y Honduras más del 50% de su población vive en áreas rurales.
La población urbana de América Latina y el Caribe aumentará de 394 millones en el año 2000 a 609 millones en 2030 y la mayor parte de este crecimiento continuará ocurriendo en las ciudades medianas. En la actualidad, el crecimiento urbano se debe menos a la migración rural-urbana y cada vez más al crecimiento natural de la población; en particular, a la alta fecundidad de la población pobre. De modo que el acceso a los servicios e insumos de salud sexual y reproductiva cobra enorme relevancia en este grupo.
La mayoría de las personas pobres que viven en las zonas urbanas llegan ahí desplazadas de otras áreas de la ciudad por las transformaciones del espacio y de los mercados urbanos de vivienda y laboral. Trabajan mayoritariamente en el sector informal y sus viviendas se caracterizan por su precaria calidad, localización y seguridad.
Los logros en la reducción de la pobreza dependen en gran parte de la implementación de políticas urbanas integrales. El acceso a la salud sexual y reproductiva por parte de las mujeres que viven en pobreza en las áreas urbanas debe ser un componente relevante de las políticas de desarrollo y reordenamiento urbano.

Sostenimiento del medio ambiente

América Latina y el Caribe cuenta con 1995 millones de hectáreas de las cuales 576 millones son reservas cultivables. En el año 2000 la región poseía 25% de las áreas boscosas del mundo, el 92% localizadas en Brasil y Perú. Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela están entre las naciones consideradas de megadiversidad biológica y albergan entre 60 y 70% de todas las formas de vida del planeta.
La región recibe el 29% de la precipitación mundial y posee una tercera parte de los recursos hídricos renovables del mundo. Sin embargo, estas condiciones no han garantizado la distribución del agua y en muchas áreas de Mesoamérica, los Andes, el noreste brasileño y Paraná, Uruguay y la Plata, la carencia de agua es crónica.
Esta riqueza de recursos naturales ha sufrido las consecuencias de los cambios climáticos. La intensidad y frecuencia de los huracanes en el Caribe, los cambios de patrón en las precipitaciones, el aumento de los niveles en las riberas en Argentina y Brasil y la reducción de los glaciares en la Patagonia y los Andes son fenómenos que indican las posibles transformaciones.
El crecimiento desordenado de las ciudades, combinado con la desigualdad y la pobreza, aumentan los riesgos y vulnerabilidades de las poblaciones frente a desastres naturales, resultando en la muerte y desplazamiento de miles de personas.
El Sistema de Naciones Unidas está actuando a nivel mundial para establecer acuerdos y políticas de contención del proceso de degradación ambiental, promover prácticas comprometidas con la preservación del medio ambiente y la prevención de desastres, así como para la atención a las poblaciones afectadas.

Bono demográfico

El “bono demográfico” es una ventana de oportunidades que durará las siguientes tres décadas en América Latina y el Caribe.
Entre 1960 y 1980 gran parte de las mujeres de la región continuaron teniendo muchos hijos que en su mayoría sobrevivieron gracias a la menor mortalidad infantil. Los adultos nacidos en esas décadas tuvieron pocos hijos, quienes seguirán en edad de trabajar por más de cuatro décadas. Como resultado, la población activa que actualmente se encuentra entre los 20 y 59 años de edad es más numerosa que sus dependientes, proporcionando una gran oportunidad para el crecimiento económico. Para aprovecharla es necesario invertir en educación, trabajo, ahorro, sistemas de protección social, salud y salud sexual y reproductiva para estos numerosos jóvenes y adultos.
El bono demográfico presenta grandes diferencias en la región. La proporción de niños sigue siendo muy elevada en países como Haití, Nicaragua, Honduras, Bolivia, Paraguay, El Salvador y Perú; mientras que en Argentina, Chile, Uruguay y Cuba el número de adultos mayores es superior.







Pesca en América Latina: enfoque ecosistémico 
para la rentabilidad económica


Según datos de la FAO, la actividad pesquera en América Latina se está desarrollando en base a una preocupante sobreexplotación de los recursos marinos. Esto se ha producido porque las decisiones de pesca se han tomado históricamente en base a criterios economicistas de corto plazo.


En América Latina la actividad pesquera se ha transformado en una importante actividad económica, generadora de empleo e ingresos para una gran cantidad de familias, alcanzando a ser una importante fuente para mantener la seguridad alimentaria a nivel mundial, haciendo además, un aporte nada despreciable a las economías latinoamericanas.
Geográficamente una de las principales zonas pesqueras lo constituye la región del Pacífico Oriental, Perú y Chile, con capturas que oscilan entre 9,5 y 21,5 millones de toneladas anuales. Las principales especies objetivo lo constituyen las pelágicas, al concentrar más del 60% de las capturas de la región. Las especies pelágicas son altamente atractivas en términos monetarios, ya que por sus características físicas son usadas fundamentalmente por la industria reductora de harina y aceite de pescado.
Sin embargo, según datos de la FAO, la actividad pesquera en América Latina se está desarrollando en base a una preocupante sobreexplotación de los recursos marinos. Mientras entre 1980 y 1990 la tasa de crecimiento promedio de las capturas en América Latina era de un 7,29% para las especies pelágicas y de un 3% para las especies demersales, entre 1990 y el 2001, las tasas de crecimiento promedio de las capturas era sólo de un 0,96% para ambas especies. Esto se ha producido porque las decisiones de pesca se han tomado históricamente en base a criterios economicistas de corto plazo, amparados en concepciones económicas ortodoxas que no consideran el aporte del capital natural a los procesos productivos.
Sin embargo, la lógica en el análisis de producción en el sector pesquero es diametralmente distinta a la lógica de análisis que se realiza en otros sectores productivos. Desde un enfoque ecosistémico, en la pesca los aumentos en la producción no siempre implican buenos resultados, incluso en ciertos casos, la disminución en la producción pesquera puede indicar un reordenamiento deseable de la producción guiada por la búsqueda de rentabilidad económica, a la sustentabilidad de los ecosistemas y recursos marinos, vitales para el desempeño económico de la actividad pesquera en la largo plazo.
Lo lamentable de la situación pesquera latinoamericana es que la gran mayoría de los esfuerzos para lograr una administración eficiente de la pesca que permita un manejo sustentable de los recursos pesqueros, se han enfocado a introducir el sistema de cuotas individuales, dentro de un régimen de manejo de los recursos pesqueros que conceda derechos de propiedad. Este sistema parte del supuesto de que quienes tengan derecho a utilizar la pesquería, tendrían al mismo tiempo interés en que su manejo sea adecuado, ya que el valor económico de su derecho dependería directamente del comportamiento de las pesquerías. Sin embargo, en la práctica este sistema de administración sólo se ha convertido en un sistema de asignación económica que ha beneficiado a los grandes oligopolios industriales en desmedro de los sectores artesanales e indígenas costeros, y que no es bajo ningún punto de vista un sistema de conservación, tal como ocurre en Chile con el fracasado sistema de Límites Máximos de Captura por Armador.
La modernización del marco jurídico e institucional y un sistema eficiente de monitoreo, control y vigilancia de las actividades pesqueras, enmarcado en un modelo ecosistémico para el manejo de las pesquerías, que de partida no solo involucre a la especie objetivo sino a diferentes variables del ecosistema, es fundamental para crear un marco que estimule la preservación de los recursos pesqueros y los ecosistemas asociados, asegure el uso diversificado de los recursos, genere un mayor valor agregado y desarrolle la pesca de la zona costera. En otras palabras se necesita un enfoque ecosistémico para lograr rentabilidad económica en el sector pesquero latinoamericano. 


Cristián Gutiérrez
www.ecoportal.net

martes, 18 de junio de 2013

México 
Entre el maíz y el frijol...la marihuana.


La agricultura nunca ha sido en México una actividad para hacerse rico. Pero, además, las inclemencias meteorológicas y el bajo precio de los productos de mayor producción en el país hacen que sus agricultores padezcan muchas necesidades. De modo que entre los campos de maíz, frijoles y chile asoma cada vez más otra planta, la de la marihuana.

Los cárteles ofrecen dinero y trabajo a un sector que lo necesita. Y obtiene sus beneficios por el cultivo de la droga. Hasta el punto que el 30% de las tierras dedicadas a la agricultura en México con de cultivos 'mixtos'. Esto es, 12.000 hectáreas. En 2010, más de 300.000 personas se dedicaron al cultivo y procesamiento de marihuana.

El mapa y los cálculos sobre cómo los 'narcos' se aprovechan de las necesidades de los agricultores se incluye en un informe de la Comisión de Seguridad Pública del Senado. Según el documento, publicado por 'El Universal', en 2009 la superficie dedicada al cultivo de marihuana y amapola junto a la siembra de maíz y frijol creció un 35% en México.

"En una situación comparativa, el precio que se paga al campesino por la producción de mariguana o amapola es muy superior al mejor negocio de cualquier otro producto lícito y, por supuesto, de los básicos como el maíz, el frijol y el chile", señala el documento.

La rentabilidad es tal, que calculan que por cada hectárea fumigada se siembran otras tres hectáreas. En cifras, supone un incremento de 200% en la superficie que se utiliza para el cultivo de drogas.

El narcotráfico constituye un problema de seguridad en el campo desde hace muchos años. En un país con 50 millones de pobres, los cárteles ofrecen una vía para subsistir alquilando las tierras a los agricultores y se han convertido en una de sus principales vías de financiación: con los que sacan de la renta, compran las semillas legales.

Los informes de los órganos de inteligencia de México, que recoge el documento del Senado, sitúan las zonas de siembra de estupefacientes en las principales cordilleras de México: la vertiente del Pacífico, la Sierra Madre del Sur y las serranías de los estados de Oaxaca, de Chiapas y de Veracruz.

Es lo que se conoce como el 'triángulo dorado', donde se unen los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango. El cultivo de la mariguana se presenta en la mayor parte del estado de Michoacán, mientras la amapola, se concentra en gran parte de la sierra de Guerrero.

Según el informe, en 2010 se erradicaron casi 20.000 hectáreas: 9.950 de marihuana y más de 10.000, de amapola. Pero eso representa apenas un 10% de la droga que circula en México.

El presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Senado de la República, Felipe González González (PAN), ha propuesto esta semana una reforma integral a la Ley de Desarrollo Rural Sustentable para establecer la definición de cultivos de uso ilícito e involucrar al ministerio de Defensa Nacional y a la Fiscalía General de la República en la política de reconversión de cultivos.

Precisamente, el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) incidía en la necesidad de luchar contra los cultivos ilícitos. "Cada año, los 'señores de la droga' ganan la asombrosa cifra de 320.000 millones de dólares. Si hemos de hacer progresos reales contra la heroína y la cocaína, y confío en que realmente podamos hacerlo, tenemos que hacer frente a los cultivos ilícitos de una manera más significativa y coordinada".


Por cada hectárea fumigada de marihuana se siembra otra tres.
















Lunes 28/3/2011.