viernes, 21 de junio de 2013

Pesca en América Latina: enfoque ecosistémico 
para la rentabilidad económica


Según datos de la FAO, la actividad pesquera en América Latina se está desarrollando en base a una preocupante sobreexplotación de los recursos marinos. Esto se ha producido porque las decisiones de pesca se han tomado históricamente en base a criterios economicistas de corto plazo.


En América Latina la actividad pesquera se ha transformado en una importante actividad económica, generadora de empleo e ingresos para una gran cantidad de familias, alcanzando a ser una importante fuente para mantener la seguridad alimentaria a nivel mundial, haciendo además, un aporte nada despreciable a las economías latinoamericanas.
Geográficamente una de las principales zonas pesqueras lo constituye la región del Pacífico Oriental, Perú y Chile, con capturas que oscilan entre 9,5 y 21,5 millones de toneladas anuales. Las principales especies objetivo lo constituyen las pelágicas, al concentrar más del 60% de las capturas de la región. Las especies pelágicas son altamente atractivas en términos monetarios, ya que por sus características físicas son usadas fundamentalmente por la industria reductora de harina y aceite de pescado.
Sin embargo, según datos de la FAO, la actividad pesquera en América Latina se está desarrollando en base a una preocupante sobreexplotación de los recursos marinos. Mientras entre 1980 y 1990 la tasa de crecimiento promedio de las capturas en América Latina era de un 7,29% para las especies pelágicas y de un 3% para las especies demersales, entre 1990 y el 2001, las tasas de crecimiento promedio de las capturas era sólo de un 0,96% para ambas especies. Esto se ha producido porque las decisiones de pesca se han tomado históricamente en base a criterios economicistas de corto plazo, amparados en concepciones económicas ortodoxas que no consideran el aporte del capital natural a los procesos productivos.
Sin embargo, la lógica en el análisis de producción en el sector pesquero es diametralmente distinta a la lógica de análisis que se realiza en otros sectores productivos. Desde un enfoque ecosistémico, en la pesca los aumentos en la producción no siempre implican buenos resultados, incluso en ciertos casos, la disminución en la producción pesquera puede indicar un reordenamiento deseable de la producción guiada por la búsqueda de rentabilidad económica, a la sustentabilidad de los ecosistemas y recursos marinos, vitales para el desempeño económico de la actividad pesquera en la largo plazo.
Lo lamentable de la situación pesquera latinoamericana es que la gran mayoría de los esfuerzos para lograr una administración eficiente de la pesca que permita un manejo sustentable de los recursos pesqueros, se han enfocado a introducir el sistema de cuotas individuales, dentro de un régimen de manejo de los recursos pesqueros que conceda derechos de propiedad. Este sistema parte del supuesto de que quienes tengan derecho a utilizar la pesquería, tendrían al mismo tiempo interés en que su manejo sea adecuado, ya que el valor económico de su derecho dependería directamente del comportamiento de las pesquerías. Sin embargo, en la práctica este sistema de administración sólo se ha convertido en un sistema de asignación económica que ha beneficiado a los grandes oligopolios industriales en desmedro de los sectores artesanales e indígenas costeros, y que no es bajo ningún punto de vista un sistema de conservación, tal como ocurre en Chile con el fracasado sistema de Límites Máximos de Captura por Armador.
La modernización del marco jurídico e institucional y un sistema eficiente de monitoreo, control y vigilancia de las actividades pesqueras, enmarcado en un modelo ecosistémico para el manejo de las pesquerías, que de partida no solo involucre a la especie objetivo sino a diferentes variables del ecosistema, es fundamental para crear un marco que estimule la preservación de los recursos pesqueros y los ecosistemas asociados, asegure el uso diversificado de los recursos, genere un mayor valor agregado y desarrolle la pesca de la zona costera. En otras palabras se necesita un enfoque ecosistémico para lograr rentabilidad económica en el sector pesquero latinoamericano. 


Cristián Gutiérrez
www.ecoportal.net

martes, 18 de junio de 2013

México 
Entre el maíz y el frijol...la marihuana.


La agricultura nunca ha sido en México una actividad para hacerse rico. Pero, además, las inclemencias meteorológicas y el bajo precio de los productos de mayor producción en el país hacen que sus agricultores padezcan muchas necesidades. De modo que entre los campos de maíz, frijoles y chile asoma cada vez más otra planta, la de la marihuana.

Los cárteles ofrecen dinero y trabajo a un sector que lo necesita. Y obtiene sus beneficios por el cultivo de la droga. Hasta el punto que el 30% de las tierras dedicadas a la agricultura en México con de cultivos 'mixtos'. Esto es, 12.000 hectáreas. En 2010, más de 300.000 personas se dedicaron al cultivo y procesamiento de marihuana.

El mapa y los cálculos sobre cómo los 'narcos' se aprovechan de las necesidades de los agricultores se incluye en un informe de la Comisión de Seguridad Pública del Senado. Según el documento, publicado por 'El Universal', en 2009 la superficie dedicada al cultivo de marihuana y amapola junto a la siembra de maíz y frijol creció un 35% en México.

"En una situación comparativa, el precio que se paga al campesino por la producción de mariguana o amapola es muy superior al mejor negocio de cualquier otro producto lícito y, por supuesto, de los básicos como el maíz, el frijol y el chile", señala el documento.

La rentabilidad es tal, que calculan que por cada hectárea fumigada se siembran otras tres hectáreas. En cifras, supone un incremento de 200% en la superficie que se utiliza para el cultivo de drogas.

El narcotráfico constituye un problema de seguridad en el campo desde hace muchos años. En un país con 50 millones de pobres, los cárteles ofrecen una vía para subsistir alquilando las tierras a los agricultores y se han convertido en una de sus principales vías de financiación: con los que sacan de la renta, compran las semillas legales.

Los informes de los órganos de inteligencia de México, que recoge el documento del Senado, sitúan las zonas de siembra de estupefacientes en las principales cordilleras de México: la vertiente del Pacífico, la Sierra Madre del Sur y las serranías de los estados de Oaxaca, de Chiapas y de Veracruz.

Es lo que se conoce como el 'triángulo dorado', donde se unen los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango. El cultivo de la mariguana se presenta en la mayor parte del estado de Michoacán, mientras la amapola, se concentra en gran parte de la sierra de Guerrero.

Según el informe, en 2010 se erradicaron casi 20.000 hectáreas: 9.950 de marihuana y más de 10.000, de amapola. Pero eso representa apenas un 10% de la droga que circula en México.

El presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Senado de la República, Felipe González González (PAN), ha propuesto esta semana una reforma integral a la Ley de Desarrollo Rural Sustentable para establecer la definición de cultivos de uso ilícito e involucrar al ministerio de Defensa Nacional y a la Fiscalía General de la República en la política de reconversión de cultivos.

Precisamente, el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) incidía en la necesidad de luchar contra los cultivos ilícitos. "Cada año, los 'señores de la droga' ganan la asombrosa cifra de 320.000 millones de dólares. Si hemos de hacer progresos reales contra la heroína y la cocaína, y confío en que realmente podamos hacerlo, tenemos que hacer frente a los cultivos ilícitos de una manera más significativa y coordinada".


Por cada hectárea fumigada de marihuana se siembra otra tres.
















Lunes 28/3/2011.
La agricultura 
Paraguay busca reflotar producción algodón con biotecnología.

Paraguay busca impulsar la producción del olvidado cultivo del algodón con la introducción de semillas transgénicas que, pese a ser resistidas por las combativas organizaciones campesinas, son promocionadas como una alternativa para reducir costos y mejorar rendimientos.El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) está llevando adelante un plan de revitalización del cultivo que décadas atrás era la estrella de la agricultura local, alentado por los altos precios internacionales que tuvieron máximos históricos a finales del 2010. 

Paralelamente, la Unión de Gremios de la Producción (UGP) elabora un programa de multiplicación de semillas y asistencia técnica para unos 15.000 pequeños agricultores para finales del 2012, una vez que se apruebe el uso de variedades Bt, que son resistentes a las orugas. 

La introducción de biotecnología en el país impulsó el auge de cultivos como la soja, el maíz y el trigo durante las últimas décadas, mientras el algodón -que abarcó casi 600.000 hectáreas a comienzos de la década de la década de 1990- perdió terreno por su baja productividad. 

En el ciclo 2010/11, el país sembró unas 30.000 hectáreas de algodón, apenas un 1 por ciento de los 2,7 millones destinados a la soja, cuya área se quintuplicó en 20 años. 

Paraguay es hoy en día el cuarto mayor exportador mundial de soja y el uso de sus variedades transgénicas, que se introdujeron en el territorio de forma caótica, mayormente de contrabando, es rechazado por organizaciones campesinas bajo el argumento de que promueven la destrucción del ambiente. 

"Pero la agricultura actual está directamente relacionada a los costos y los rindes y en eso la biotecnología juega un papel muy importante", dijo a Reuters Marcos Bonzi, asesor de la UGP, que tiene entre sus socios a pequeños algodoneros. 

De aprobarse, la del aldogón sería la segunda variedad genéticamente modificada permitida en el país, después de la soja RR cuyo cultivo se autorizó a finales del 2004. 

La filial local de Monsanto [MON.N] completó en julio pasado el proceso de solicitud de liberación comercial del algodón Bt y una Comisión de Bioseguridad tiene previsto emitir un dictamen en las próximas semanas. El Gobierno deberá finalmente tomar la determinación.

IMPORTANCIA SOCIAL 

En el ciclo 2010/2011, Paraguay produjo alrededor de 40.000 toneladas de fibra de algodón en rama, con el doble de superficie cultivada respecto de la campaña anterior. 

Con el programa de reactivación, que de momento no incluye a la variedad Bt, el Gobierno aspira a alcanzar unas 50.000 hectáreas la próxima campaña que se inicia en septiembre. El área de cultivo del algodón creció en Brasil y también en Argentina gracias a los altos precios, pese a que su costo es claramente mayor al de la soja. 

"Los expertos creen que los precios se van a mantener por encima del promedio y hay mucho entusiasmo en el campo", dijo Ubaldo Britos, coordinador del Programa Nacional del Algodón. 

"El algodón es importante socialmente porque demanda mano de obra. Entonces lo que buscamos es reinsertar nuevamente al hombre en el campo", agregó. Muchos pequeños agricultores sustituyeron el algodón por el sésamo, mientras otros vendieron o arrendaron sus tierras a ganaderos o productores de soja y migraron a zonas urbanas, aumentando los cinturones de miseria.

CAMBIO DE CULTURA 

El aumento en la producción de algodón se pretende lograr de manera gradual mediante un incremento en los rendimientos -que en los últimos años promediaron los 1.000 kilos por hectárea- y no a través de una gran expansión de la superficie, sobre campos dedicados a otros cultivos. 

El impacto a corto plazo del uso de las variedades Bt será reducido ya que es necesario un cambio en el manejo del cultivo para aprovechar su potencial, explicó Bonzi.

"Va a llevar un proceso de enseñanza y difusión. Pero los precios actuales pueden ser un imán para impulsar la recuperación", sostuvo. 

Britos reconoció que ya ingresaron al país semillas de algodón Bt sin control y que fueron cultivadas sin el manejo adecuado, por lo que muchos productores no tuvieron los beneficios esperados. 

"Es una alternativa interesante siempre y cuando trabajemos bien con el evento. Eso significa un cambio de cultura e invertir en equipos de manera que puedan explotar la gran posibilidad que tiene el algodón transgénico".






































Publicado el 2 de agosto de 2011.

Glocalidad y reforma agraria:
¿de nuevo el problema irresuelto de la tierra?

La globalización en el mundo rural. Implicaciones que tienen que ver con la misma redefinición dela noción de “ruralidad” y, naturalmente, con los desafíos que suponen y las sinergias que desatan –en casos como los de América Latina– en el seno de una agricultura familiar sometida a un alargamiento sin precedentes de su hinterland.  La economía campesina ha dejado deser parte de “una sociedad eminentemente local para pasar a pertenecer a un espacio más amplio que  pertenece a la dimensión mezo o regional y se encuentra en proceso de vincularse con la dimensión más macro o global”. Es ahí donde se puede hablar de glocalidad,pues “el nivel local ya no es autosuficiente”, en tanto inserto “en una dinámica más larga, más amplia, determinada por dinámica En realidad, ese proceso de glocalización viene de lejos, y en su conformación ha jugado un rol protagónico el a p a rato del desarro llo–desde las financieras multilaterales hasta las Organizaciones  No Gu b e r n a m e n t a l e s(ONG) y las agencias ministeriales estatales–por la tenacidad de sus intervenciones en aras de la modernización y la adecuación de los campesinos a los parámetros de las economías emergentes: si en los sesenta y setenta se insistía en la indispensabilidad de su integración en las estructuras económicas nacionales, de los ochenta en adelante se priorizará, en el mejor de los casos, la búsqueda de vías de inserción a un escenario global cada vez más interconectado y desprotegido. Durante décadas, “reforma agraria” fue una expresión mágica en ese mundo del desarrollo. Eran los años del desarrollismo cepalino, cuando se aseguraba por activa y por pasiva que la transformación profunda de las externas que ejercen una situación de dominación estructural sobre la primera” estructuras agrarias constituía una condición sine  qua non del despegue económico. o.Tras el colapso de ese modelo y el advenimiento del neoliberalismo como nuevo dogma de fe,la reforma agraria se esfumó de la arena política, pasando a ser considerada como un tema obsoleto e inviable en el contexto de la globalización.

La reforma agraria en América Latina : ¿Historia de un fracaso?

La reforma, se argumentaba, constituía un requisito institucional previo de cara a estimular dicha modernización. A través de la reasignación del factor tierra, habrían de mejorar los índices de producción agraria, condición necesaria para acelerar el crecimiento económico: “la nueva fuerza de trabajo urbana debe ser alimentada, las importaciones de alimentos deben mantenerse bajas, y las exportaciones deben aumentar parafinanciar las inversiones de capital desde el exterior.  La reforma posibilitaría así equilibrar la distribuciónde los ingresos, elevando los niveles de consumo de las masas campesinas, dinamizando elmercado interno y aportando vías de integración a los sectores más excluidos del tejido social a través de su conversión en propietarios agrícolas, aspecto este especialmente relevante en aquellos países con elevados porcentajes de población indígena y campesina económicamente marginal.
Podría afirmarse en trazo grueso que las reformas sirvieron para adecuar las estructuras agrarias a losrequerimientos del desarrollismo periférico del momento: eso significó liquidar las relaciones de producción “precarias” (“pre-capitalistas”, en la literatura de la época), consolidar mercados de trabajo típicamente capitalistas,fomentar la mercantilización de las economías campesinas y facilitar la generalización selectiva del paquete tecnológico de la revolución verde.
 La reforma plasmaba un cierto pacto entre el Estado y las organizaciones campesinas; pacto que coadyuvó a mantener un tenue clima de paz social en el medio rural o, cuando menos, facilitó encauzar hacia andariveles manejables la conflictividad desatada alrededor de la lucha por la tierra. La fiebre reformista alentó con frecuencia el fomento de redes clientelares, aumentando la presencia gubernamental en el agro y, a través de ella, dificultando la unidad de acción del campesinado. Las familias beneficiarias “se convirtieron en una clientela estable y dependiente de las agencias de reforma agraria, de unos específicos partidos políticos y del  mismo Estado”. De este modo, las reformas fueron útiles para las élites nacionales: prueba de ello es su permanencia hasta entrados los noventa como una parte del aparato legal e institucional del mismo Estado.

(Resumen) 
Autor: Victor Bretón Solo Zaldívar.

Crisis del agua
 un problema de gobernabilidad, según el segundo Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo.


El mundo dispone de gran abundancia de agua dulce, aunque está desigualmente repartida. No obstante, su gestión deficiente, la escasez de recursos y los cambios medioambientales hacen que uno de cada cinco habitantes del planeta no tenga acceso al agua potable y que 40% de la población mundial no disponga de sistemas básicos de saneamiento, según el segundo Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo.Este informe trienal, que contiene la evaluación más completa de los recursos de agua dulce efectuada hasta la hecha, se presentó a la prensa hoy en México D.F., en vísperas del cuarto Foro Mundial del Agua, que tendrá lugar del 16 al 22 de marzo en esta capital. La segunda edición del informe, titulada “El agua, una responsabilidad compartida” se centra en la importancia que reviste el buen gobierno para administrar los recursos hídricos mundiales y hacer frente al problema de la pobreza.
Según el informe, son los sistemas de gobierno y administración “los que determinan quién obtiene una determinada clase de agua, cuándo y de qué manera, y deciden quién tiene derecho al acceso al agua y servicios conexos”. Esos sistemas no se limitan únicamente a los “gobiernos” propiamente dichos, sino que incluyen a los poderes públicos locales, al sector privado y a la sociedad civil. Además, abarcan una amplia serie de cuestiones estrechamente relacionadas con el agua, desde la salud y la seguridad alimentaria hasta el desarrollo económico, pasando por la explotación del suelo y la conservación de los ecosistemas naturales de los que dependen nuestros recursos hídricos.

El Informe subraya lo siguiente:

• Pese a los progresos importantes y constantes realizados y a la circunstancia de que “a nivel mundial el agua dulce abunda”, todavía hay 1.100 millones de personas en nuestro planeta que siguen privadas de acceso a un abastecimiento de agua potable adecuado y se cifra en unos 2.600 millones el número de las que carecen de instalaciones de saneamiento básicas. Todas ellas se cuentan entre los habitantes más pobres del mundo y más de la mitad viven en China y la India. Al ritmo al que se progresa actualmente, algunas regiones como el África Subsahariana no alcanzarán la meta fijada en los Objetivos de Desarrollo para el Milenio de las Naciones Unidas (ODM) de reducir a la mitad, de aquí a 2015, el número de personas que no tienen acceso permanente a agua potable salubre. La otra meta de los ODM de reducir a la mitad –también para 2015– el número de habitantes del planeta privados de instalaciones de saneamiento básicas tampoco se alcanzará si persiste la tendencia actual. Según el Informe, la actual situación se debe en gran medida a “la gestión deficiente, la corrupción, la falta de instituciones adecuadas, la inercia burocrática, el déficit de nuevas inversiones en la creación de capacidades humanas y la escasez de infraestructuras físicas”. 

• La mala calidad del agua es una de las principales causas de las malas condiciones de vida y de los problemas de salud en el mundo. En 2002, las enfermedades diarreicas y el paludismo acabaron con la vida de 3.100.000 seres humanos aproximadamente. 90% de los fallecidos eran niños menores de cinco años. Se ha estimado que cada año se podría salvar la vida de 1.600.000 personas, si se les ofreciera la posibilidad de acceder a abastecimientos de agua potable e instalaciones sanitarias e higiénicas.

• La calidad del agua está disminuyendo en muchas regiones del mundo. Las cifras muestran que se está deteriorando rápidamente la diversidad de los ecosistemas y las especies vegetales y animales de agua dulce, con frecuencia a un ritmo más acelerado que en el caso de los ecosistemas terrestres y marinos. El informe destaca que, para funcionar como es debido, el ciclo hidrológico del que depende nuestra vida necesita un medio ambiente saludable.

• 90% de los desastres naturales son fenómenos que guardan relación con el agua, y su número y frecuencia van en aumento. Muchos de ellos son consecuencia de una explotación inadecuada del suelo. Un ejemplo penoso de esto es la dramática sequía que afecta cada vez más al África Oriental, una región en la que se han talado masivamente bosques para producir carbón y leña para combustible. En el Informe se menciona también el caso del lago Chad, en África. El volumen de sus aguas ha disminuido en 90% desde el decenio de 1960, sobre todo a causa del pastoreo excesivo, la deforestación y la realización de vastos proyectos de regadío incompatibles con el medio ambiente. Dos de cada cinco habitantes de la Tierra viven actualmente en zonas vulnerables a las inundaciones y la elevación del nivel del mar. Entre los países que más riesgos corren a este respecto, cabe mencionar Bangladesh, China, Filipinas, la India, Pakistán, los Países Bajos y los Estados Unidos de América, así como toda una serie de pequeños Estados insulares en desarrollo. En el informe se pone también de relieve que las mutaciones en los perfiles climáticos contribuirán a agravar la situación.

• En 2030, la población mundial necesitará 55% más de alimentos para poder subsistir. Esto va a traducirse en un incremento de la demanda de agua para regadíos, que ya representa 70% aproximadamente de todo el agua dulce destinada al consumo humano. Pese a que la producción de alimentos aumentó considerablemente en los últimos cincuenta años, 13% de la población mundial –esto es, unos 850 millones de personas concentradas sobre todo las en zonas rurales– sigue hambrienta.

• En 2007 la mitad de la humanidad vivirá en ciudades y metrópolis. En 2030, esa proporción alcanzará los dos tercios, lo cual provocará un aumento espectacular de la demanda de agua en las zonas urbanas. Se estima que unos 2.000 millones de los habitantes de éstas vivirán en asentamientos ocupados ilegalmente y barriadas miserables. Esta categoría de la población urbana es la que más sufre las consecuencias de la falta de agua limpia e instalaciones de saneamiento.

• Más de 2.000 millones de habitantes de países en desarrollo no tienen acceso a formas de energía fiables. El agua es un elemento esencial para la producción de energía, que a su vez es un factor vital del desarrollo económico. Europa utiliza 75% de su potencial de energía hidráulica, mientras que África sólo ha logrado explotar 7% del suyo y el resultado es que 60% de la población de este continente se ve privada de electricidad.

• En muchos lugares del mundo se despilfarra un porcentaje colosal de agua –entre 30% y 40%, según algunas estimaciones–, debido a escapes de tuberías, pérdidas en canalizaciones y empalmes ilegales.

• Aunque no se dispone de cifras exactas, se estima que la corrupción política cuesta al sector del agua muchos millones de dólares cada año y socava los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, lo cual redunda en perjuicio de los más pobres sobre todo. En el informe se cita como ejemplo una encuesta efectuada en la India, según la cual en el semestre anterior a su realización 41% de los encuestados había recurrido en más de una ocasión a sobornos de menor cuantía para falsificar el volumen de consumo registrado en los contadores, 30% había abonado sumas para acelerar la realización de reparaciones y 12% había pagado por conseguir la instalación de agua corriente y el empalme con el alcantarillado.

Conscientes de la importancia vital que tienen los recursos en agua dulce para la seguridad y el desarrollo humanos, los Estados Miembros de las Naciones Unidas adoptaron en la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Johannesburgo en 2002, un Plan de Aplicación en el que se hacía un llamamiento a todas las naciones para que, a más tardar en 2005, elaborasen planes destinados a la gestión integrada de los recursos hídricos y su explotación eficiente. En el informe se señala que hasta la fecha sólo 12% de los países del mundo han ultimado la elaboración de esos planes, si bien hay muchos más que han comenzado a prepararlos.

Además, los recursos financieros destinados al agua se están estancando también. Según el informe, en los últimos años el promedio del total de la Asistencia Oficial al Desarrollo (ODA) destinada al sector del agua osciló en torno a 3.000 millones de dólares anuales, a los que vinieron a añadirse 1.500 millones suplementarios en forma de préstamos sin condiciones favorables, que fueron suministrados por el Banco Mundial principalmente. No obstante, sólo una proporción muy reducida de ese dinero (12%) redunda en beneficio de los más necesitados, y tan sólo 10% se destina a financiar la elaboración de políticas, planes y programas relativos al agua.

A esto viene a añadirse la disminución de las inversiones privadas en los servicios de abastecimiento y saneamiento de aguas. Se estima que en el decenio de 1990 la inversión del sector privado en esos servicios alcanzó la suma de 25.000 millones de dólares en los países en desarrollo, principalmente en los de América Latina y Asia. Sin embargo, muchas grandes empresas multinacionales del sector del agua han empezado a retirarse de las naciones en desarrollo o a reducir la envergadura de sus actividades en ellas debido a los elevados riesgos políticos y financieros existentes.

Aunque con frecuencia la actuación del sector privado no ha respondido a las expectativas de los países donantes y los gobiernos de las naciones en desarrollo, el informe hace hincapié en que “se cometería un error” descartándolo. En efecto, el informe estima que los “gobiernos sometidos a restricciones presupuestarias y dotados de reglamentaciones endebles difícilmente pueden constituir una alternativa para solucionar el problema planteado por la gestión deficiente de los recursos hídricos y la inadecuación del suministro de servicios que exigen el uso del agua”.

El consumo de agua se multiplicó por seis en el siglo XX, mientras que la población mundial se ha triplicado. En el informe se dice que nuestra capacidad para satisfacer el aumento incesante de la demanda mundial dependerá del buen gobierno y de la calidad de la gestión de los recursos hídricos disponibles.

“El buen gobierno no sólo es esencial para administrar nuestros suministros de agua potable que cada vez dan menos de sí, sino que además es imprescindible para hacer frente al problema de la pobreza”, declaró el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, antes de añadir que “si bien no existe una guía precisa para un factor tan complejo y dinámico como el buen gobierno lo que sí sabemos es que éste exige la existencia de instituciones apropiadas en el plano nacional, regional y local, de marcos jurídicos sólidos y eficientes, y de recursos humanos y financieros suficientes”. En el informe se asegura que el buen gobierno exige el reconocimiento de “las libertades fundamentales, como las de expresión y asociación” y se subraya que “si los ciudadanos no tienen acceso a una información básica sobre los aspectos cuantitativos y cualitativos de los recursos hídricos, esto merma seriamente sus posibilidades de atajar la realización de proyectos en materia de recursos hídricos que sean desatinados con respecto al medio ambiente, y también su derecho a pedir cuentas a los organismos gubernamentales pertinentes.”

El Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo es fruto de la labor conjunta de 24 organismos y entidades del sistema de las Naciones Unidas* que participan en la gestión de los recursos hídricos. Lo edita, en nombre de todo ellos, el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP) que tiene instalada su secretaría en la UNESCO y se centra prioritariamente en los recursos de agua dulce. Cada uno de los quince capítulos del informe ha sido elaborado por varios de los organismos participantes y presenta un análisis minucioso de la situación en todas las regiones del mundo. Ese análisis va respaldado con los últimos datos disponibles, mapas, gráficos, diecisiete estudios de casos y múltiples ejemplos de prácticas idóneas o incorrectas en la gestión de los recursos hídricos.

El informe “El agua, una responsabilidad compartida” será presentado oficialmente el 22 de marzo por el Director General de UNESCO, en nombre de las Naciones Unidas, durante la jornada de clausura del cuarto Foro Mundial del Agua que coincidirá con la celebración del Día Mundial del Agua.

Porcentaje de la población total con acceso al agua potable























IIRSA  y la Ecología Política del Agua Sudamericana.


Desde una revisión de la geoeconomía y la geopolítica del agua el presente texto busca dar cuenta de la tendencia del líquido a transformarse crecientemente en un recurso estratégico de múltiples usos y con ello de múltiples modalidades de explotación de plusvalor. 
Desde una revisión de la geoeconomía y la geopolítica del agua el presente texto busca dar cuenta de la tendencia del líquido a transformarse crecientemente en un recurso estratégico de múltiples usos y con ello de múltiples modalidades de explotación de plusvalor. El caso a revisar es el sudamericano, una región que concentra más de la quinta parte de las reservas de agua dulce del orbe y que apunta a integrar, sin considerar seria y detenidamente los impactos ecológicos y sociales, una serie de esquemas de "corredores hídricos" como contraparte a los corredores de desarrollo propuestos oficialmente desde el proyecto de Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) .
Para dicho propósito se presenta una revisión de la vinculación entre el emplazamiento de lo que se conoce como "corredores de desarrollo" y, el papel que jugaría el agua para satisfacer las diversas necesidades de esos corredores y que van desde el consumo humano directo, el agrícola e industrial, como generadora de electricidad, como medio de transporte, etcétera. El caso a revisar es el sudamericano, una región que concentra más de la quinta parte de las reservas de agua dulce del orbe y que apunta a integrar, sin considerar seria y detenidamente los impactos ecológicos y sociales, una serie de esquemas de "corredores hídricos" La idea de corredor de infraestructura es bastante vieja, no obstante, en términos "modernos", tal vez el caso más apegado a tal concepción es el proyecto estadounidense del ferrocarril transcontinental del siglo XIX y que tuvo como fin la expansión hacia el Pacífico al ir ocupando nuevas tierras. El "paquete" incluía un "programa de desarrollo" ya que conforme avanzaba el ferrocarril, y posteriormente cuando se llevó agua a las tierras áridas del oeste o al Gran Desierto Americano  , se iban emplazando ciudades, centros industriales, agrícolas, culturales, etcétera. Todo a modo de un gran "corredor de desarrollo" en el que los costos sociales y ecológicos de la expansión territorial estadounidense fueron apabullantes. La masacre de millones de indígenas, el robo y saqueo de sus tierras, o poco tiempo después, la inundación de tierras para la construcción de represas, -entre otras "imágenes"-, han sido una constante en la historia de la potencia norteña .
Ahora bien, los "corredores de desarrollo", en adelante denotados como corredores, tienen claro fundamento en el emplazamiento de un conjunto de infraestructuras que los hacen posibles, con las que toman cuerpo y forma en el espacio geográfico. Me refiero a los corredores de infraestructura. 
La diferenciación es importante para dar cuenta de que sin la existencia de un corredor de infraestructura no se puede hablar de un corredor, no obstante, cuando se habla de un corredor, al mismo tiempo se está haciendo alusión a la infraestructura que lo hace posible.
Los corredores (y sus respectivos corredores de infraestructura) en los últimos siglos han demostrado ser la figura más eficiente -en términos capitalistas- para la ocupación territorial (reordenamiento territorial), el transporte y comercio de mercancías por tierra y agua, el desarrollo de la industria y la agricultura de gran escala, el estímulo de zonas de turismo de inspiración de multinacional, etcétera. Es por ello que los corredores deben verse como rutas de desarrollo estratégicas de varios kilómetros de ancho en los que se emplazan zonas de producción intensiva, de extracción de recursos naturales, de medios de comunicación, de emplazamientos urbanos, entre otros factores.
A groso modo, la composición nodal de un corredor consiste en: 1) Medios de Transporte para mover las materias primas y mercancías (puertos marítimos -por ejemplo del lado del Atlántico y del Pacífico- y otros medios que varían según la composición territorial lo permita: canales de agua, ferrocarriles de alta velocidad, carreteras, etcétera); 2) Energía para hacer funcionales los corredores, y sobre todo para mover los sistemas de producción: petróleo, gas y electricidad (plantas nucleares, termoeléctricas/geotérmicas, hidroeléctricas, tendido e interconexión eléctrica, gasoductos/oleoductos, etcétera.); 3) Agua para actividades productivas (presas, trasvases, acueductos, sistemas de bombeo, distribución y tratamiento, etcétera -inclúyase la generación de hidroelectricidad) (3) ; y 4) Telecomunicaciones que integren la región en tiempo real, tanto hacia adentro del corredor, como con otros corredores y en general con el exterior (fibra óptica y emplazamiento de centros de comunicación con tecnología de punta).
Vale aclarar que en general los diseños solo son trazos generales y las especificaciones se manejan a nivel regional, nacional y local. Éstos siempre son sujetos de modificaciones, no sólo técnicas, sino también de aquellas que responden a su refuncionalización en búsqueda de las mejores opciones que vayan surgiendo para estimular la acumulación de capital a favor de los principales grupos de poder económico de tal o cuál región. Además, su grado de incertidumbre es considerable tanto por su factibilidad financiera y limitaciones tecnológicas y técnicas no esperadas (características biogeofísicas de los territorios, entre otros factores), como por las condiciones políticas y sociales (en nuestro caso de estudio tanto aquellas dentro de Estados Unidos como las presentes en el espacio territorial latinoamericano).En su caso, la implementación es progresiva y no siempre se presenta como un "paquete", sino como una serie de proyectos aislados de diversas dimensiones. En otras ocasiones, se pueden identificar proyectos que no estaban considerados previamente pero que han sido consecuencia de nuevas necesidades particulares de las cúpulas de poder y de la competencia intercapitalista, y otras son resultado de la contradicción de intereses capitalistas locales, nacionales, regionales o mundiales; ambas de un momento histórico dado. Por tanto, no siempre todos los proyectos de infraestructura forman parte de un esquema mayor, dígase corredores, aunque bien pueden ser integrados y adaptados posteriormente a ésos.

Escenarios de corredores de desarrollo y sus corredores hídricos en Latinoamerica


En América, tres son las regiones de escenarios y megaproyectos hídricos que se pueden identificar y que responden al emplazamiento de corredores . Al norte del río Bravo, sobresalen los corredores del este de EUA -totalmente vinculados al Mississippi- y los de algunas regiones del oeste de ese país (particularmente California). Para satisfacer las demandas de agua de los susodichos corredores, además de las de otros ubicados al sur de Canadá y al norte de México, se ha diseñado desde mediados del siglo XX el North American Water and Power Plan (NAWAPA) . Su potencial retorno ante una aguda crisis de agua en EUA no es algo descartable . En México y Centro América, se viene impulsando insistentemente el desarrollo de múltiples corredores (siete en México según el Programa Nacional de Desarrollo Urbano 1995-2000 . Su última versión es el llamado Plan Puebla Panamá (PPP) que tiene como su contraparte hídrica lo que he calificado en otra ocasión como Escenario Aquarium y que tiene como corazón el sistema hidroeléctrico de la cuenca del Usumacinta (México-Guatemala) . Por último, el contexto sudamericano es modelado por los siete corredores terrestres y dos de hidrovías que conforman el sistema de Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA). Los movimientos de agua ahí, en especial se centran en los afluentes de los ríos Plata/Paraná/Paraguay-Guaporé (donde se ubica un corredor de hidrovías que va de sur a norte); el Amazonas/Putumayo; y el río Negro-Orinoco (los dos últimos, conforman un corredor de este a oeste conectando Macapa y Belem en el Atlántico, con Saramerisa/Yurimaguas en Perú y con Puerto El Carmen en Ecuador, todos con conexiones terrestres al Pacífico). Además, el foco de atención es el potencial que tiene el acuífero Guaraní, la reserva de agua fresca subterránea más grande del mundo y que se perfila como pivote hídrico de la región productiva "fuerte" del Mercosur.
Veamos pues el caso particular de Sudamérica, sus planes de mega proyectos hídricos y su "empalme" con los corredores diseñados para esa región.

Las reservas estratégicas de agua sudamericanas y el IIRSA

En América del Sur, la riqueza natural es alucinante. Es la primera reserva biótica terrestre del planeta y la segunda marina; almacena cerca del 25% del agua fresca mundial; además de contar con cuantiosos depósitos de petróleo en Venezuela (cerca del 70% de las reservas hemisféricas ; de gas en Perú y Bolivia; o de distintos minerales en toda la región; entre otros ejemplos.

Como se ha apuntado, los ejes hídricos más importantes son los afluentes de los ríos Plata/Paraná/Paraguay-Guaporé; el Amazonas/Putumayo; y el río Negro-Orinoco. Asimismo, entre otras reservas de agua superficial de importancia considerable y que son pertinentes mencionar, están las que se localizan en la Patagonia entre río Mayo y río Gallegos. A ésas se suman los inmensos depósitos subterráneos del liquido que conforman lo que se conoce como Acuífero Guaraní, por mencionar el más importante de la región y que se reconoce como el acuífero más grande del mundo con una extensión de alrededor de 1,190,000 km2 (superficie mayor que las de España, Francia y Portugal juntas). El reservorio de agua abarca una superficie, en Brasil, de aproximadamente 850 mil km2 (9.9% del territorio), en Argentina 225 mil km2 (7.8%), en Paraguay 70 mil km2 (17.2%), y en Uruguay 45 mil km2 (25.5%).

Como puede imaginarse, su importancia es vital para la serie de corredores de desarrollo que ahí se busca consolidar . No es casual que el centro de producción más fuerte de Sudamérica, según los diseños del IIRSA sea justamente la zona donde se extiende el acuífero, un punto geográfico que por el oeste tiene salida directa por el Atlántico y por el este se comunica con lo que se pretende que sea la hidrovía Paraná-Paraguay (medio de transporte regulado por varias represas que ya comienzan a ser financiadas por el BM y el BID -e.g., Corpus, Yacyretá  - y que, "aunque" dañarían el ecosistema del Pantanal, su realización podría dar salida a la producción no sólo industrial, sino a la agrícola -particularmente de la soja convencional y genéticamente modificada que es producida ahí por multinacionales como Cargill- en un área que se extiende desde Cáceres en Argentina, a Mato Grosso en Brasil, y hasta Nueva Palmira en Uruguay) . 
En este escenario de ordenamiento territorial, el acuífero se perfila como estratégico, de ahí que el BM y los gobiernos de los países que integran el MERCOSUR lanzaran el proyecto de Protección Ambiental y Desarrollo Sustentable del Sistema Acuífero Guaraní.
Lo llamativo aunque no sorprendente, es que se trate de un programa diseñado por los "expertos" del BM en conjunto con sus "contraparte locales" que trabajan subordinadamente según los típicos lineamientos del Banco contenidos en sus manuales operativos . A lo que se suma el "detalle" de que es financiado por ese organismo "internacional", por los Gobiernos de Holanda (Bank Netherlands Water Partnership Program) y Alemania (German Geological Survey), por la Agencia Internacional de Energía Atómica y la Organización de Estados Americanos (con sede en Washington). 
Según el News Release No. 2003/371-LAC del BM, "?los $27.24 millones del Proyecto del Sistema Acuífero Guaraní, que incluyen una donación del Fondo Mundial para la Naturaleza [Gef, por sus siglas en inglés] de $13.4 millones, servirán?para elaborar e implementar en forma conjunta un marco institucional y técnico para el manejo y la preservación del Acuífero." Una reserva de agua que puntualmente es reconocida por el Banco en ese mismo documento como: "?un recurso estratégico de agua potable en el Cono Sur."
 Entre los 7 componentes del Proyecto, descritos en el documento base del BM , caben destacar: (i) la expansión y consolidación del conocimiento científico a cerca del Acuífero en base al "desarrollo e integración" del SISAG - Sistema de Información del Sistema Acuífero Guaraní; (ii) el desarrollo e implementación conjunta de un marco regulatorio de manejo del Acuífero; así como la (vi) consideración del potencial geotérmico para la generación de energía eléctrica.
 Ahora bien, vale aclarar lo que el BM suele entender por "marco regulatorio de manejo" o proceso de "fortalecimiento institucional" en sus proyectos relacionados a recursos naturales (háblese, por ejemplo de biodiversidad o agua). Generalmente, se refiere a todas aquellas medidas que se han de tomar para homogeneizar los lineamientos legales y operativos de acceso a tales o cuales recursos (claro está, bajo el argumento de que es un prerrequisito necesario para ejecutar su "conservación", su "uso sustentable" . En tal sentido, de los 4 años que de entrada componen el proyecto del Acuífero Guaraní, los 3 primeros se enfocan a esa finalidad, o como el BM señala, a la "primera fase" que, una vez consolidada, el siguiente paso (o fase) sería colocar a determinados actores en la gestión y usufructo del líquido.
 Ese es el típico modus operandi del Banco que, en este tipo de proyectos, devela su interés, primero, por reconfigurar el manejo de cuencas y, segundo, por la transferencia de los servicios hídricos hacia el sector privado . Es decir, por un lado, impulsa una concentración del manejo de cuencas hídricas en manos de "selectos actores" (como sus ONG conservacionistas; Conservation Internacional) y, una vez consolidados, busca, por el otro lado, colocar a las multinacionales de los acreedores en el centro de la gestión y usufructo del agua dulce (es decir, en los negocios de servicios hídricos de almacenaje, distribución, potabilización, generación de termo e hidroelectricidad, etcétera). 
Ese proceso del usufructo privado del agua, que se consolida mediante concesiones parciales o totales (pretexto que se usa para decir que entonces no se trata de privatización, queriendo decir, de "venta total"), se ha venido concentrando principalmente en manos de multinacionales como Bechtel Co., las francesas Suez/división ONDEO -antes Lyonnaise des Eaux- y Vivendi, o la inglesa Thames Water, entre otras. Es un proceso que ha sido sólo posible a partir de que los Gobiernos están abandonando el control de las fuentes nacionales de agua al participar en tratados o arreglos comerciales tipo OMC  o TLCAN (el último para el caso de América del Norte), desde los cuales endosan la "transferencia" de la gestión de los recursos hídricos hacia la iniciativa privada (en este contexto, en el caso del acuífero Guaraní, no es que se venda el acuífero en sí mismo -aunque se puedan privatizar/concesionar pozos, hidroeléctricas o geotérmicas-, sino más bien del negocio que se pueda hacer con el agua extraída de ahí).
Los argumentos pro-privatizaciones/concesiones son ya bien conocidos y un tanto desgastados. Éstos suscriben la urgente necesidad de mejorar el mal servicio que prestan las paraestatales" y la "ausencia de presupuesto público". El objetivo, según nos informan las multinacionales del agua, sus Gobiernos, el FMI, el BM y los bancos de desarrollo regional, es asegurar, mediante la privatización del agua o de acuerdos público privados, el acceso a los servicios relacionados a más de 2.4 millardos de personas en el mundo. La "universalización plena del servicio", bajo esa lógica, se sustenta en un sector privado que por naturaleza es más eficiente y competitivo, además de ser capaz de aportar el financiamiento necesario. Esas presuposiciones, como puntualiza Grusky de Public Citizen (EUA), "?no son ejecutadas en la práctica y lo demuestran, entre otros, los fiascos de?Buenos Aires, Manila, Atlanta, Cochabamba, Inglaterra [ya que]?han resultado en incrementos en los ritmos de consumo de agua, en crisis de salud pública, débiles regulaciones, falta de inversión en infraestructura hídrica, pérdida de empleos y amenazas a sindicatos, contaminación y otras catástrofes ambientales, o en acuerdos secretos e inconformidad social" . 
Ahora bien, la determinación de la gestión y usufructo del agua contenida en el acuífero Guaraní queda definida en el documento base del BM antes indicado, cuando se explicita que, "?el financiamiento de la segunda fase considerará recursos de agencias de cooperación, GEF, BM, el sector privado y/o otros organismos de financiamiento multi o bilateral." Es decir del Banco Interamericano de Desarrollo - BID, entre otros.
De lo que se está hablando en el fondo, es de moldear las legislaciones nacionales de los países Sudamericanos en cuestión, para que faciliten programas de inversión privada sobre un recurso estratégico (entiéndase como el endoso de los Gobiernos para transferir la gestión y usufructo del agua, aunque sea nada más a modo de "préstamo", o en palabras legales, de concesión); un panorama en el que la información de las características cualitativas y cuantitativas del recurso (recabadas por el ya mencionado SISAG) es fundamental para saber las dimensiones y potencialidades de los negocios viables. Por demás llamativo es que esos datos científicos, estarán a disposición del BM y su IFC, del resto de financiadores y seguramente de los inversores interesados.
Aunque el proyecto del acuífero sobresale por las grandes cantidades de agua fresca ahí contenidas, existen otros proyectos del mismo estilo en la región. Vale la pena mencionar aquellos vinculados a la Cuenca del Plata (un eje nodal de los corredores sudamericanos de la zona productiva del Mercosur) que drena un cuarto del continente Sudamericano y cubre una superficie de 3.100.000 km2. En este caso destaca el programa financiado por la National Science Foundation - NSF (EUA) denominado "Desarrollo de una Agenda de Investigación Multidisciplinaria en la Cuenca del Plata". Es parte del proyecto "Ciencia para el Desarrollo Sustentable" del Directorio de Programas Internacionales de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia - AAAS (por sus siglas en inglés), financiada, entre tantos, por diversos actores vinculados a un importante consumo de agua como la Rockefeller (EUA), Ford (EUA), IBM (EUA), Kellogg (EUA), Kodak (EUA) o la Coca-Cola (EUA). Esta última a la cabeza, junto con Nestlé (Suiza) y Danone (Francia), del negocio mundial del agua embotellada .

En sí, el Proyecto, al igual que en el caso del acuífero Guaraní y su SISAG, busca consolidar un Sistema de Información Geográfica (SIG) más preciso de la región, con el objeto de "fortalecer" y enlazar "iniciativas ya existentes del BM, BID?", etcétera.
La consolidación del control sobre esas reservas hídricas particularmente se basa en la perspectiva de su "conservación" y "uso sustentable" (que, como se indicó, para el BM y sus socios generalmente quiere decir de usufructo solamente por parte de algunos candidatos que cumplan con ciertos requisitos que muchas de las veces no tienen mucho que ver con cuestiones ambientales y de conservación), pero existe otra dimensión del recurso en términos de comunicaciones y generación de energía; me refiero al emplazamiento de hidrovías e hidroeléctricas, entre otras infraestructuras relacionadas.
A la hidrovía Paraguay-Paraná se suma, por ejemplo, el "Gran Canal" que conecta el sistema del Amazonas -y eventualmente los afluentes del Paraná- con las costas Venezolanas a través del río Orinoco. Esta hidrovía debe visualizarse desde la dinámica de los corredores como una salida directa al Caribe y hacia EUA mediante el Mississippi. Aquí es dónde podría tomar forma un escenario de "arrastre" de bolsas súper gigantes con agua sudamericana hacia la potencia norteña (Florida) como una alternativa o complemento al escenario Aquarium.
Otro esquema llamativo es la red de represas que se ha diseñado para la región del Chaco y la Pampa en Argentina, íntimamente ligado a potenciar la producción agrícola de regadío intensivo (léase, agroindustria). Entre las represas que se barajan, están las del Sistema Tarija-Bermejo y Sistema Polo de Desarrollo; más al sureste las de Paraná y Guazú; o poco más al suroeste las de Chocón, Cerros Colorados, Michihuao, Piedra del Agua, Alicurá y Collón Curá.
Otras represas, más ligadas a su función energética como fundamento de la explotación minera (particularmente de aluminio) se han considerado por ejemplo en: Argentina (caso de las represas a emplazarse en los ríos Cuervo, Cóndor y Blanco para beneficio de la canadiense Noranda); zona amazónica de Brasil (represa San Isabel, Serra Quebrada, Estreito y Machadinho, todas en beneficio de la estadounidense Alcoa y otras empresas domésticas como Vale do Rio Doce o Votorantim); Chile (3 represas en Chacabuco en beneficio de Noranda).
Asimismo, considérese el potencial hidroeléctrico de otras regiones como el de Perú, un caso llamativo si se tiene en cuenta que es en ese país donde se emplaza gran parte del corredor de desarrollo Andino y en donde desembocan las principales hidrovías (Sarameriza/Yurimaguas/Pucallpa) de lo que el IIRSA denomina como "eje del Amazonas" -afluentes del Amazonas/Putumayo. El alto consumo de energía que implicaría el funcionamiento intensivo de puertos y zonas industriales vecinas se podría abastecer tanto con plantas generadoras de electricidad de gas proveniente de Camisea y/o con unas decenas de hidroeléctricas. Según algunos cálculos, el potencial hidroeléctrico de las cuencas de los ríos Marañón, Hullaga y Ucayali podría llegar a una potencia combinada de cerca de 18 mil megavatios. 
Escenarios similares de vinculación entre los corredores del IIRSA y [sus] "corredores hídricos" se extienden a lo largo y ancho del Cono Sur. Todos requieren de indagaciones detenidas, particularmente de parte de actores locales.
Las dimensiones de los impactos y secuelas ecológicas y sociales que giran en torno a tales potenciales escenarios de gestión y usufructo del agua sudamericana en el marco del IIRSA -los más aparatosos aquí brevemente indicados- sugieren pues, ser mayores. El debate colectivo, abierto y participativo es urgente, sobre todo porque se trata de un asunto que tiene y seguramente tendrá cada vez más trascendencia, sobre todo ante la creciente tendencia a privatizar y desnacionalizar los recursos naturales del planeta. Al fin y al cabo el agua es vital para todas, pero no resulta muy claro que el acceso al líquido vaya a ser, dentro de tales escenarios, efectivamente universal.

Reflexión Final
Resulta fundamental dar cuenta de que dichos proyectos (PPP, IIRSA y sus "corredores hídricos") sólo van a operar donde la población no se organice y luche colectivamente o donde deje de hacerlo. Y es que los movimientos sociales juegan un papel fundamental no solo como expresión de una afirmación de identidad local, sino sobre todo como reacción y contramedida ante una lógica geoeconómica y geopolítica que supone -en este caso desde el emplazamiento de "corredores de desarrollo"- la privatización, depredación y desnacionalización de los recursos naturales. Pero nótese que no se trata de rechazar todo plan de desarrollo, sino de aquellos que atentan contra los pueblos y su entorno natural; de aquellos que tanto en la esfera del agua como en otras, pretenden privatizar beneficios y socializar costos.

Este artículo ha sido producto de la investigación de grado de magister en Ciencias Ambientales del Instituto de Ciencias y Tecnología Ambiental (Universidad Autónoma de Barcelona) que lleva por título "Ecología Política del Agua".
Publicado en Enfoques Alternativos. Argentina. Julio de 2004.

* Por Gian Carlo Delgado Ramos

Economista mexicano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y candidato doctoral por la UAB. Autor de La Amenaza Biológica (Plaza y Janes, 2002) y Biodiversidad, Desarrollo Sustentable y Militarización (Plaza y Valdés, 2004).





viernes, 14 de junio de 2013

El Plan Puebla Panamá : 


Óscar René Vargas
El Nuevo Diario

¿Qué es el Plan Puebla Panamá?

 El Plan Puebla-Panamá (PPP) es un megaproyecto, que pretende impulsar el desarrollo económico y social en una región ubicada desde sur sudoeste de la nación azteca hasta Panamá, que supera el millón de kilómetros cuadrados y en la que habitan alrededor de 64 millones de personas, de las que el 43% son mexicanos y el resto centroamericanos. Abarca los estados mexicanos de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz, y Yucatán y todos los países ubicados en el istmo centroamericano hasta Panamá, incluyendo Belice. 
Uno de sus propósitos es impulsar la construcción de un conjunto de corredores que faciliten la circulación de las mercancías. El PPP simplifica a una Mesoamérica conectada por proyectos de infraestructura (carreteras, interconexión eléctrica, fibra óptica, puertos, etcétera) y un corredor biológico, sin que asomen el bosquejo de proyectos de educación, salud, vivienda y otros vinculados con el directo bienestar de la población. 
El fuerte componente de inversión en infraestructura es elemento importante que permitiría mejorar los enlaces con los mercados del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la Unión Europea (UE), y a la vez reducir los costos y por esta vía ganar competitividad. La lógica que da coherencia al PPP es aquella que justifica la maximización de beneficios y minimización de costes de las empresas. 
También contempla inversiones en infraestructura hidro-agrícola, convenios de bio-prospección, elemento clave para las empresas farmacéuticas transnacionales que ven en las selvas y bosques del sureste mexicano y de Centroamérica un apreciado botín que les permitiría apropiarse, por medio de las patentes, de los microorganismos y otras formas de vida allí existentes. También se busca la «integración energética» de Mesoamérica. Dicha alianza entre el tiburón y la sardina sería una forma de disfrazar el suministro de energía al centro del poder imperial y garantizar sus intereses de seguridad nacional. Al mismo tiempo, el PPP es un proyecto que servirá para gestionar créditos; es decir, para acumular más deuda. Washington seguirá utilizando la política de la deuda como un arma de dominación al servicio de sus intereses. 
En consonancia con los objetivos del ALCA de crear una política energética liberalizada (controlada por las empresas transnacionales generadoras de energía), un mercado continental de agua y un sistema «agro empresarial» de producción de alimentos con fines de lucro; el PPP también se perfila hacia la liberalización de actividades estratégicas como son el petróleo, el gas natural, los cursos de agua, las reservas forestales y la biodiversidad, que sin duda representan apetecidos nichos para las inversiones privadas extranjeras. 
El PPP pretende convertir a Mesoamérica en una región maquiladora, con base en la ventaja comparativa salarial de la mano de obra: se crearán empleos para «una fuerza de trabajo sin capacitación». Lo que responde al interés de las maquiladoras, que amenazan con abandonar la franja ensambladora del norte de México ante «los altos costos de producción, la excesiva regulación, el encarecimiento de la mano de obra y la defectuosa infraestructura». Para evitar que las maquiladoras abandonen la región en busca de otros mercados, el PPP trata de habilitar la región mesoamericana con una política de exenciones fiscales y subsidios a las empresas que allí se instalen, y ofreciéndoles mano de obra con sueldos de ganga y sin beneficios sociales. 
El PPP forma parte de un proyecto de alcance geoestratégico continental de EEUU, en el que participan sectores del gran capital financiero, consorcios multinacionales y las oligarquías de los países del área mexicano-centroamericana. El PPP no es proyecto nuevo, sino que forma parte del plan geoestratégico del TLCAN y que piensa operar como caballo de Troya del ALCA. 
En la nueva fase de expansionismo del capitalismo, el ALCA es la herramienta que EEUU necesita en la competencia por el poder mundial que se libra en torno a tres megamercados: el del yen (bajo la hegemonía de Japón), el del marco (Alemania-Francia) y el del dólar (Estados Unidos). Es decir, el PPP responde a los intereses de seguridad nacional y forma parte de un reposicionamiento geoestratégico de EEUU en América Latina ante el descontento popular creciente producido por las políticas neoliberales. Lo que está en disputa son los vastos recursos acuíferos, de hidrocarburos, madera y biodiversidad hasta ahora vírgenes. Debido a la abundancia de agua, ambas zonas son consideradas idóneas para el nuevo patrón técnico de producción del siglo XXI, en particular la biogenética, las plantas forestales comerciales y de la energía eterna a base de hidrógeno. A lo que se sumará la ''biopiratería'' de los conocimientos etnobotánicos y farmacéuticos ancestrales de la población maya, que pretenden ser patentados por compañías transnacionales. 
El impacto positivo que podría generar a una región sumamente pobre, es que sectores de la población podrá acceder a un empleo de mala calidad, poco remunerado y sometido a un alto nivel de explotación que aportarán las maquiladoras y las zonas francas, cuya masiva presencia en el área será una de las principales expresiones de este plan. 
El Corredor Biológico Centroamericano comprende 102 millones 304 mil hectáreas. El área representa sólo el 0,5% de la superficie terrestre total del mundo y contiene el 7% de la biodiversidad conocida del planeta. En dicho corredor, que forma parte del PPP; no sólo se resalta la riqueza de fauna y flora sino también su abundancia hidrológica y áreas naturales protegidas. Allí habitan mil 797 especies de mamíferos; 4 mil 153 de aves; mil 882 de reptiles; 944 de anfibios; mil 132 de peces y 75 mil 861 de plantas. De su superficie total, 11,9 millones de hectáreas -poco más de la décima parte de su territorio- son áreas naturales protegidas, las precipitaciones pluviales son considerables y la disponibilidad per cápita de agua es alta en la zona centroamericana. 
Nicaragua, Costa Rica y Panamá cuentan con las precipitaciones pluviales más considerables, en los países centroamericanos la disponibilidad de aguas subterráneas por habitante es mayor a la de México. En orden descendente la disponibilidad per cápita es: Belice, 66 mil 470 metros cúbicos; Panamá, 51 mil 616; Nicaragua, 37 mil 484; Costa Rica, 27 mil 936; Honduras, 14 mil 818; Guatemala, 11 mil 805; México, 4 mil 136, y El Salvador, 2 mil 820 metros cúbicos. 
Alvin Toffler y Paul Kennedy han vaticinado que los recursos naturales, en especial el agua, serán las grandes armas estratégicas del siglo XXI; se ha señalado incluso que la próxima guerra mundial será por el agua. Los cuantiosos recursos acuíferos de la región Mesoamericana explican, también, las apetencias del capital «global». 
Al haber desplazado los EEUU hacia el Pacífico el grueso de sus transacciones comerciales, razón por la cual debe buscar mejores rutas de acceso terrestre o marítimo a ese mar. En la medida en que el 80 por ciento de su actividad económica se encuentra ubicada entre el río Mississippi y la costa del Atlántico, y considerando que las montañas del oeste representan un obstáculo costoso de remontar, se entiende la necesidad que tiene el Este para buscar, en los territorios de México y Centroamérica, rutas más cortas y/ o menos escarpadas para cruzar hacia el Pacífico. 
La industria de EEUU necesita que las tierras y materias primas de la región mesoamericana entren al «mercado globalizado», dominado por los tiburones trasnacionales y sus socios locales. Se trata de una nueva operación que se vincula con las privatizaciones, las desregulaciones económicas y ambientales para la inversión extranjera y el llamado «libre comercio», que permitirá el dominio absoluto de las grandes corporaciones trasnacionales sobre los recursos de Mesoamérica, incluida la apropiación intelectual y usufructo de los conocimientos ancestrales de las comunidades indígenas. 
La acumulación de capital necesita conectar (comunicar) esa zona de importancia geopolítica mediante «corredores multinodales» (redes de carreteras, ferrocarriles y puertos bajo control privado) para desplazar y enviar a los centros del comercio mundial los contenedores con mercancías (materias primas, cultivos de plantación e invernadero para la exportación, productos ensamblados de las maquiladoras). Los países contraerán más deuda condicionada con el BID, el FMI y el BM, con el fin de financiar las obras de infraestructura necesarias para facilitar la extracción intensiva de bienes naturales, lo que a su vez producirá impactos sociales y ambientales negativos irreversibles, lo que conlleva al círculo vicioso de la deuda externa. 
El PPP debe leerse y estudiarse en el contexto geopolítico internacional para desentrañar sus propósitos, sobre todo debido al impacto devastador a la naturaleza, a la pérdida de identidad, cultura y formas de organización, principalmente de las comunidades indígenas. Forman parte de un proyecto geoestratégico continental en el que participan sectores del gran capital financiero, consorcios multinacionales y las oligarquías de las áreas mexicana y centroamericana. 


Plan Puebla Panamá: